17 de mayo de 2018

EL VÉRTIGO DE LA LIBÉLULA

Ayer, 16 de mayo de 2018, en la Biblioteca Pública Elena Fortún de Madrid, tuve el honor de presentar a la poeta jienense, Rocío Biedma. Nos acogieron la asociación de Mujeres del Distrito de Retiro, cuya presidenta, Paloma González Setien, siempre abraza la poesía y a las mujeres poetas que prestamos  nuestra voz a la causa feminista.

Estuvimos acompañadas de un público muy entregado entre quienes se encontraban poetas como -en otros-:  Chelo de la TorreAntonio Portillo Casado; Juan Justo López; Antonio Capilla Loma; Nunci Vaamonde Vivian...

Aquí comparto, a modo de reseña, la presentación del poemario.


En primer lugar, quiero haceros con unas leves pinceladas, el dibujo de esta autora que hoy presentamos: Rocío Biedma.

Para ello, necesito una paleta de colores y pintaros de azul y verde, su infancia, mecida por el mar de olivos y las cumbres de Jaén;  y de todos los colores del arco iris su descubrimiento de la poesía.

Porque si existe algo que defina mejor a esta autora, es la palabra hecha ritmo y la música hecha verso. Por eso compone, desde niñas, canciones, himnos y cuentos musicales.

Ha recibido premios como el Nacional “Villa de Mancha Real y el Premio Internacional de Cartas de Amor en Bailén, este último en dos ocasiones distintas; El Internacional de Poesía “Tierra Andaluza”; el Internacional de Poesía “Dolores Ibarruri” de Andújar y el Provincial de Poesía “Antonio de Jaén.

Además de su poesía, Rocío es una requerida autora de prólogos y aunque su obra ha sido publicada en diversas antologías de poetas y revistas literarias, este libro que hoy tenemos aquí en su 2da. edición: “El vértigo de la libélula”, es su primer poemario en solitario.

Al abrir “El vértigo de la libélula”, descubrimos un poemario que es como una melodía, entonada con el aliento fresco de una mujer enamorada de la vida, que tiene la fuerza de la palabra como compañera y aliada en el combate diario por focalizar la belleza de las cosas, en el entorno más inmediato que la rodea.

El poeta Paco Mateos, autor del prólogo de este poemario, le pregunta a su autora: ¿Cómo pudiste volar tan alto, si tu corazón era más grande que tus alas?

Yo creo que esto es posible porque el amor y la música, como un único cuerpo, remolca el diálogo interior de Rocío y que ahora, queda sostenido en las páginas de este libro, a modo de señuelo,  para que sus lectores avancen siguiendo el rastro de las huellas, de ésa libélula amante que habita a Biedma.

En el epílogo del poemario, Rocío nos regala una interesante tesina sobre las libélulas y su simbología. En dicho texto, podemos leer que según la mitología hindú, cuando las personas mueren, sus almas se transforman en libélulas que esperan en la naturaleza hasta renacer en otra persona…y leo la dedicatoria con que Rocío Biedma comienza su libro “a mi Teresilla, a Armando, a Juan, in memoriam”. Y no puedo sino imaginarme a ésos seres queridos para ella, convertidos en libélulas que revolotean a su alrededor para insuflarle vida en forma de versos.

En el libro encontramos la pasión de los besos soñados y el dolor, que como notas de colores en las alas de una libélula, va marcando musicalmente palabra a palabra y verso a verso, allá por donde sobrevuela. Con el objetivo logrado de seducir a los lectores y arrastrarlos con ella allá, adonde la lleven ésas alas multiplicadas, en busca del amante único con el que conformar un tándem eterno y, acaso, mortal.

Porque la vida de nuestra libélula va siempre enlazada a la muerte-vértigo y ésta, es necesaria para volver a reencarnarse quizá, en una alondra o un gorrión,  o en el cuerpo iluminado de la poeta, quien sabe, que a pesar de los colores y el aroma de las flores, la oscuridad acecha y nos mira de frente, dentro, muy dentro, del vacío inmenso y luminoso, en el iris de su libélula, mientras consume su universal acto de amor-entrega.    

Y pienso…Pienso y leo a nuestra autora cuando dice, “la libélula está para recordarnos que todo es posible cuando realmente alcanzamos el entendimiento de que somos parte del universo”.

Y recuerdo el amor de una madre, y pienso que ése es el AMOR UNIVERSAL más fuerte que existe y conocemos. Es el amor-entrega por definición absoluta.

Y ése símbolo de dos libélulas amándose, ése támden en forma de corazón, es el símbolo universal del amor en mayúsculas que encontramos entre los versos, de Rocío Biedma.

Las lectoras y lectores que se acerquen a esta libélula, hallarán un libro lírico, donde la palabra poética le acompañará con la musicalidad del batir de sus alas, revoloteando sobre los gláciles versos que la autora nos dibuja hasta sentir el vértigo que siempre, acompaña a la entrega del cuerpo y de la propia esencia, en el altar último, donde vive y muere, para permanecer eterno, el amor.



                                                                               

7 de mayo de 2018

Os presentamos nuestra revista cultural : ASCHEL DIGITAL


Tras unos dos años, más o menos, de maduración del proyecto por fin lo hemos hecho realidad y mi amiga la poeta Asunción Cabllero ( Mascab) y yo, hemos dado a luz el primer número de la revista cultural  Aschel Digital.

Como siempre Asunción, dando la cara al frente de la maquetación y yo , donde me siento cómoda, entre bastidores con el trae y lleva de los papeles diarios pero siempre, siempre formando equipo.


En la revista colaboran muchos amigos, todos han respondido a nuestra llamada de forma altruista y con el único objetivo de conseguir que sea ineresante, variada y amena.

Aquí os la dejo, esperamos vuestras críticas constructivas las otras...ya nos las hacemos nosotras. 

Más información en el blog de Mascab  "La rebeldia de un cincuentañera" 






El nº1, que salió en febrero, ya tiene más de 600 visitas, ahora estamos preparando el nº2 que saldrá en junio y traerá novedades muy interesantes tanto para nuestros lectores como para nuestros colaboradores.

13 de abril de 2018

LOS DÍAS SE SUCEDEN





Ya hablé del regalo en forma de libro recibido este lunes, día de mi cumpleaños, el primer poemario de mi amiga, Puri Teruel Robledillo, editado espléndidamente por Unaria Ediciones. Entonces fue la emoción de rasgar la envoltura como niño impaciente. Hoy quiero referirme a su contenido, el cual no se lee tan rápido, a pesar de sus 85 páginas.
Ella dice de sí en la solapa de la portada: “Soy una mujer que contiene a todas las mujeres, conservándolas a salvo, conservándolas a salvo con el corazón siempre a su lado.” Y verdaderamente es así, pues en este libro se concitan la mujer, la madre, la esposa, la amante, la amiga, el ama de llaves de todos los sentires.

La voz poética es una fémina herida, traspasada de amor; un ser que ama y necesita ser amado en cualquiera y en todas las facetas de su vida y que atraviesa todas las edades desde la pubertad hasta el presente similar al de su autora, esposa y abuela feliz. Cuando se siente sacudida de sensualidad, traspasada de dolor o bajo el aturdimiento de la soledad, en lo festivo del encuentro, bajo las aguas de unas lágrimas o en una expansiva sonrisa.

La lectura de este poemario es aparentemente simple, directa, sin barroquismos, adjetivaciones ni tampoco engolamientos; palabra desnuda, pero que obliga a la relectura si no queremos quedarnos en la epidermis. Fácil de leer, pero con un trasfondo que nos invita a segundas o terceras lecturas e interpretaciones. Versos cuajados de feminidad y ricos en metáforas bellísimas y rotundas: “con la virginidad entre los muslos, / con la juventud derramándose / a borbotones.”

Aparentemente estamos ante una mujer frágil y sin complicaciones, toda ella sencillez: “Yo era de porcelana / sin ninguna pintura.” Una mujer que busca el camino de la felicidad a la que a las primeras de cambio le llegan los conflictos emocionales: “Querías llegar más lejos / penetrar / hasta el centro del oasis.” Ese conflicto juvenil entre cuyas actividades pendientes está: “Emprender un vuelo rasante / hacia tu boca.” En sus versos se percibe un esmerado trabajo de búsqueda del lenguaje óptimo para aflorar las sensaciones que quiere transmitir.

A lo largo del libro se detecta todo un ejercicio de crecimiento y transformación: “He necesitado una vida / para fabricarme estas alas.” Esta mujer se desenvuelve en el medio común al resto de sus semejantes como cualquier ama de casa; pero, así como Santa Teresa rezaba entre los pucheros, ella es como las mujeres que conoce: “cocinando sus tristezas y posponiendo su cita con la vida.”

En su concepto poético se entremezcla la dulzura, las ansias de delicadeza  y lo que lastima: “Hay poemas que nos pueden herir o sanar… / nos acarician o nos golpean… / para mostrarnos el hedor del mundo.” Es una voz poética donde junto al dolor aflora la soledad, mas soledad en medio de su mundo familiar y de amistades, de búsqueda: “Todo es perfecto cuando me sueño otra.” Un grado de inconformidad que le eleva sobre su propia realidad y le ayuda a crear su propia voz, donde la contemplación es una gran herramienta: “Cuando duermes, / te arropo con uno de mis versos.” Y también lo es el inconformismo: “El único resquicio de / libertad que me queda…/ La poesía.”
Con este ejercicio no pretendo saldar mi doble deuda por tan maravilloso regalo, pero me queda la satisfacción de hacer a Puri y a Amelia este singular acuse de recibo. Gracias, muchísimas gracias a las dos: poeta y editora.