29 de agosto de 2012

Por favor, cuida de mamá, Shin Kyung-Sook





Por favor, cuida de mamá de Shin Kyung-Sook es  un libro conmovedor. Nos cuenta una historia sencilla, tierna, triste, que va desgranando sentimientos tan universales como el amor, el sacrificio, los sueños, las relaciones familiares, que te atrapa y no te deja despegarte  hasta que llegas al final.
Contada con un narrador en segunda persona, dónde los personajes de la familia nos van mostrando sus recuerdos, sus razones y su sentimiento de culpabilidad.
La hija por no estar más pendiente de su madre y dejarse absorber por su trabajo,  aún sabiendo que su madre padecía grandes jaquecas y problemas de salud.
 El hijo primogénito por el que su madre siempre luchó y sacrificó para que estudiara para fiscal, del que se sentía muy orgullosa,  con el que vivió primeras experiencias como madre, inolvidables.
El marido, que no quería estar en su casa pero que no podía pasar fuera de ella más de dos estaciones y volvía  cuando se cansaba de estar por ahí, ignorando a su mujer, andando siempre delante de ella a prisa, sin escucharla ni tenerla en cuenta. Cuando ella desaparece es cuando se da cuenta de todo lo que ella  hizo por él durante toda la vida y lo que la necesita.  Y la propia protagonista que observa a su  hija menor con sus hijos, recuerda los buenos momentos y se lamenta de haberle reprochado que se dedicara a cuidar de sus hijos.
Una historia contada con una sensibilidad y sencillez que desarma y  conecta con el lector. Muestra la indiferencia de los hijos hacia los padres mayores y el no querer molestar de estos. El desencuentro y como los recuerdos vuelven y hacen recapacitar a cada uno de los personajes cuando ya es demasiado tarde. Una crítica a la sociedad actual, a las relaciones familiares.
Una novela sobre la pérdida, la culpa, los secretos inconfesables y los miedos de una familia, sentimientos que se hacen conscientes cuando desaparece la madre.

Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional, y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas, y mujeres, como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a esas mujeres. Mi madre es la energía detrás de mis textos.
Una madre y una hija pueden conocerse muy bien o ser dos completas desconocidas.
Tú fuiste mi secreto. Estuviste en mi vida, una presencia que nadie que me conoce imaginaría. Y aunque nadie sabía que estabas en mi vida, fuiste la persona que me ofreció una balsa en cada rápido y me ayudó a salir ilesa de la corriente. Me alegraba que estuvieras allí. He venido  a decirte que fui capaz de vivir mi pida porque podía acudir a ti cuando estaba preocupada, no cuando me sentía feliz.
Ahora tengo que irme.

La autora Kyung-Sook Shin (nació en Corea del Sur en 1963. Estudió Creación Literaria en la Universidad de Seul y su primer éxito vino de la mano del Premio de Nuevos literatos de la Revista Munye Joongang en 1985. Muy reconocida en su país, ‘Por favor, cuida de mamá’ ha tenido un éxito sin precedentes en Corea. Para que os hagáis una idea la tirada media de un libro en su país es de 3.000 a 5.000 ejemplares, pues en tan sólo diez meses esta novela llevaba ya más de un millón de ejemplares vendidos. Esta novela supone también su lanzamiento internacional

Título: Por favor, cuida de mamá
Autora: Kyung-Sook Shin
Traducción: Aurora Echevarría
Editorial: Grijalbo
Año de publicación: 2011
Páginas: 237
ISBN: 9788425346255

24 de agosto de 2012

"UN AMOR PEQUEÑO". Alejandro Gándara.

Editorial Anagrama,  2004. 321 págs.






Alejandro Gándara es un escritor lúcido e inteligente del que leo todo lo que cae en mis manos.
Esta es una novela narrada en primera persona por un protagonista entre cínico y descreído, entre chulesco y autodestructivo que se dedica al raro oficio de "liquidar" empresas, si bien antes había sido físico, escritor, traductor..., siempre en deuda consigo mismo.


Otro personaje que escapa (como ha ocurrido con los dos de mis últimas reseñas): del éxito, de su carrera, de sus familiares, de sus fantasmas, de sí mismo...

"Dejé las matemáticas porque me parecen una religión de gente temerosa de salir a la calle, pero a la que le gusta aterrorizar. Son beatos peligrosos. Cuando tienen poder, oyen voces en su cabeza. Y dejé de escribir porque es una profesión en la que alguien que se cree Dios escribe para otros a los que cree idiotas.
Ya ves que ambas cosas las dejé por motivos religiosos."



Cuando le ofrecen "liquidar" una empresa editorial en Coruña, se enfrenta a un difícil reto, por su carácter más emotivo que técnico: lo que parecía fácil se le va complicando por sus relaciones con los implicados, especialmente cuando se enamora de la hija del dueño, a la que dobla en edad.

Y así asistimos a la evolución de este amor, que no es tan pequeño como parece indicar el título.



"Mi opinión es que el amor y las montañas están señalizados con esos hitos que llevan a una cumbre desde la que por cierto dejan de verse. A traducir por un par de tetas, una cintura flexible, un mohín de los labios, una melodía en la voz, un cuerpo cimbreante, una compasión desconocida por las miserias del enamorado, una brigada de auxilio en momentos difíciles, una psicoterapia gratuita, dinero para garantizar el resto de tus días, un encoñamiento delirante, una capacidad de abstracción superior a la tuya, la sensación de que tú estás vacío y el otro lleno, la necesidad de reconocimiento, la necesidad a secas de no se sabe qué, la necesidad a secas, y claro-claro-claro la producción de dolor, que te hagan daño, tanto, que no puedas vivir sin él, que respires tantos cristales puntiagudos que si te los quitan el aire no sepa a nada, al extremo de dar la vida por uno de esos cristalitos con su pedacito extra de herida, por un estertor que dure otro segundo, por favor."



Los protagonistas de las novelas de Gándara tienen mucho de perdedores, de ensimismados en sus círculos de genialidad abstraída; de autosuficientes, hasta que les ocurre algo que les da un vuelco a sus cuerpos, a sus almas, que cambia el latido de sus razones y de sus corazones. Desarraigados a los que se les coge cariño a pesar de su pasotismo cínico.

Además encontramos en "Un amor pequeño" una amplia galería de personajes secundarios muy bien dibujados: con entidad, con empaque.

Lo que menos me gustó: las demasiadas idas y venidas del protagonista entre Madrid y Coruña y viceversa; y también un poco, el lenguaje y algunas vicisitudes técnicas del extraño oficio del protagonista: "liquidador" de empresas en crisis (muy actual, ¿no?).



De todas formas, esta es una de esas novelas de las que uno no se olvida fácilmente: por la fuerza de sus personajes, por sus diálogos, por sus descripciones, por lo bien escrita que está.

Algunas citas extraídas del libro:

"A veces una simple caricia vale más que todo el amor del mundo, por la sencilla razón de que no hay nadie para darla."

"Me acerqué y me quedé al borde de su piel, ese milímetro en el que se abren las comunicaciones, los iones de los pensamientos y de los sentimientos empiezan a viajar de un lado a otro y nadie toca. Luego, me abracé a ella y hundí la cara en su cuello para contemplar desde lo más profundo de su piel aquella ría, aquel puerto y aquel cielo. 
Pensé: aquí podría quedarme. Nunca había pensado en quedarme en sitios, había pensado en no moverme hacia ninguno. Abrazado a su espalda, no había más viajes."

"La figura clara y larga, los grandes, grandes ojos que eran lo único que querría ver en el adiós a este mundo, que hacían daño sólo con pensar en ellos, no digamos si además me miraban, imaginando su tacto y aquella miel adherida para siempre a las paredes de los nervios, de los capilares, de los poros. La alcancé casi sin aliento y supe lo que era sentirse morir sin que tuviera nada que ver con la muerte, cómo una mitad del amor que lo daría todo por vivir se está asomando al borde de una fosa."



"De puro amor no se necesitaría al otro para nada, la soledad sería el momento culminante de la pasión y el olvido una prueba irrefutable de lo bien que marchaban las cosas."



Todas las imágenes son de Joana Pimentel,
autora también de la foto de  
la portada de esta novela.

19 de agosto de 2012

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA

La última novela de Rosa Montero, me hizo viajar a través del tiempo sin moverme de ésta ciudad que me acoge, me mueve, me da vida y me fascina cada día más.

Rosa consigue atraparme con cada una de sus novelas: “La hija del Canibal” , “El corazón del tártaro” o “Instrucciones para salvar al mundo” entre algunas de las que más me gustaron. Es una novelista auténtica, cuya narrativa nos envuelve y transporta a los paisajes que en sus historias recrea.

Con Lágrimas en la lluvia, consigue que nos adentremos en un Madrid futurista (2109), en el que descubrimos un nuevo Parque del Retiro con árboles artificiales que destilan oxígeno, y un extrarradio en el que viven los marginados que no pueden pagarse el aire sano de la ciudad.

Nos pasea por la Castellana en la que algunos de los edificios más emblemáticos de éste siglo, no son más allá que cloacas infestas de traficantes de mundo bajo y mercado negro (esto quizá ya lo sea hoy, pero no en ése estilo negro con que Rosa nos lo pinta allá, hacia el siglo XXII).

En el Madrid de 2109, conviven humanos y androides (seres artificiales creados a través de células humanas, con el fin inicial de servir como esclavos en las grandes factorías y frecuentes guerras). Éstos últimos, popularmente conocidos como “Replicantes” , ganaron a través de numerosos conflictos bélicos, salir de la esclavitud y ser tratados con los mismos,  o parecidos derechos que los humanos.

Sin embargo, ésos derechos conseguidos, no les libran del racismo y la xenofobia hacia ellos como seres inferiores a la raza humana.

En el siglo XXII narrado en la novela de Rosa Montero, Madrid es una de las ciudades de los Estados Unidos de la Tierra. Y el Planeta, interactúa con otros seres contactados a través del Universo. Acogiendo algunos alienígenas que llegaron hasta la tierra por diversos motivos.

Rosa nos plantea un Madrid pluricultural que sigue siendo esencia de lo que es hoy y fue siempre, una  ciudad de acogimiento, donde todo inmigrante cabe y es adoptado como hijo propio, en el que habitan distintas especies de seres vivos mezclados, herederos de los mismos problemas que en nuestro siglo no sabemos encauzar: Racismo: supremacía de unas razas sobre otras y un paisaje arruinado por los cambios climáticos, recordándonos en muchas ocasiones el más puro estilo de “Blade Runner” de Ridley Scott, película a la que se hace referencia en alguno de los pasajes novelados.

A pesar de que éste lugar ficticio difiere mucho de nuestra percepción actual, no dejamos de encontrar en sus personajes las mismas inquietudes, los mismos conflictos,  e idénticas emociones: intolerancia, xenofobia, racismo, y miedo a finalizar nuestros días en soledad. Por esto digo, que la novela es en sí, una gran crítica social de nuestra actualidad.

A través de su protagonista Bruna Husky, la autora analiza la soledad que pueden llegar a sentir algunas personas hasta el punto de verse acosadas por los silencios, por la angustia ante la falta de referentes en nuestras vidas y el miedo a no tener un pasado real al que anclarnos para justificar nuestro presente. Ése presente que Bruna vive en soledad, con el pánico de finalizar pronto sus días sin haber encontrado una razón para su existencia.

…¿Acaso no vivimos así en algunos periodos de nuestras vidas?


La última novela de Rosa Montero, nos brinda la oportunidad de escapar a nuestra propia realidad, es un maridaje casi perfecto entre la ciencia ficción y la novela negra, que nos conciencia de nuestra efímera condición y el lugar minúsculo que ocupamos en el mundo, completamente necesitados de relacionarnos con los demás.




La novela y la sonrisa de su autora:
en la última Feria del Libro de Madrid (Mayo-2012)

Lágrimas en la lluvia es una muy buena novela para tener a mano y desconectar.