30 de octubre de 2013

LA SONRISA ETRUSCA


Salvatore Roncone -Bruno como le gusta ser recordado, por su alias de partisano-, es un hombre en el ocaso de la vida, que es alejado del campo calabrés donde ha vivido toda su vida, para ser trasladado a la gran ciudad donde uno de sus hijos ha creado su propia familia y donde habrá de ser tratado de una enfermedad terminal que se extiende lenta y segura, por sus entrañas.

Durante su viaje a la ciudad, se detienen brevemente en en el museo romano de Villa Giulia, donde su hijo ha de realizar unas gestiones. Mientras espera a su regreso, nuestro protagonista se queda fascinado por un sarcófago etrusco que representa a una pareja de esposos cuya sonrisa ha quedado cincelada para eternidad.

Salvatore descubre con su llegada a Milán una ternura que le había sido negada hasta entonces a pesar de los hijos que había tenido, pero no había criado. Es al conocer a su nieto Bruno, un bebé de meses, cuando siente por primera vez, la maravillosa sensación de tener una vida nueva en sus brazos.

La forma en que es educado su nieto por aquellos padres modernos, tan distinta de la manera en que lo hacen los campesinos del sur italiano, representa para Salvatore, un choque entre dos mundos, sintiendo de inmediato el deber de salvar al niño de aquella civilización tan individualista.

En Milán, conocerá a la mujer que le devolverá la ilusión de un nuevo y último amor, tan distinto de las pasionales historias de amor vividas en su juventud. Hortensia le descubrirá que para el amor de verdad la pasión es desvivirse porque el otro viva cada instante sabiéndose querido e importante.

A pesar de lo poco que le gusta ése nuevo mundo que representa la gran ciudad, Salvatore va perfilando su nueva personalidad, ésos cambios que acontecen en él por el enorme cariño que le despiertan tanto su nieto Brunettino, como Hortensia. Ambos le hacen sentirse pleno, es el climax de la vida que le llega a una edad en que ya nada nuevo esperaba. Ahora, su vida es más alegre y las sonrisas aparecen en su rostro haciéndole sentir a veces un bobo risueño. Sin embargo, aprecia ésa sonrisa etrusca con la que desearía pasar a la eternidad.

"Las sonrisa etrusca", es un canto al amor verdadero,  a la vida y a la plenitud del alma. Nos habla de la importancia de saborear cada instante como si fuera el último. Nos ayuda a analizar sobre las cosas verdaderamente importantes, que generalmente son aquellas pequeñas muescas que nos rodean y en las que no nos fijamos en nuestro día a día.

Salvatore descubre la felicidad al conocer a su nieto. Halla en el niño, el modo de dar un nuevo sentido a su vida, de intentar ser aquello que la propia vida le ocultó que podría ser: un hombre realmente feliz.

La felicidad plena...la buscamos tan insistentemente, nos enrabietamos tan a menudo por localizarla lejos de los lugares a los que pertenecemos, como si fuera ése lugar el culpable de nuestra infelicidad. Sin darnos cuenta, alejamos de nosotros aquellas fuentes de donde la propia felicidad mana.

Y el manantial, no está en una ciudad concreta. Ni en una nueva vida. El manantial de la felicidad nos acompaña durante toda nuestra vida, tan sólo debemos aprender a dar los pasos que nos dirigen hacia nuestro propio interior. Y dejar que el mundo gire alrededor.

La novela de Sampedro, nos muestra una vez más, la necesidad de no rendirnos nunca, la forma en que debemos sacar ventaja a la muerte, a ésa señora que nos espera al doblar una esquina de la vida, y a la que debemos aprender a mirar de frente, orgullosos de haber sido quienes somos, dichosos de haber vivido, de haber amado...

Quizá entonces podamos mirarla a los ojos con una sonrisa etrusca en los labios, mientras la decimos: "Valió la pena, llegar hasta aquí"




Hablar sobre quién fue José Luis Sampedro, es sentir lo mucho que hemos pedido con su ausencia y a la vez, lo mucho que aprendimos de él.

Con sus novelas y ensayos, con sus ideas y su filosofía, hemos crecido unas cuantas generaciones de españoles y europeos. De él, podemos decir que fue uno de los grandes españoles del siglo XX.

José Luis Sampedro (Barcelona 1-feb-1917 / Madrid, 8-Ab-2013); fue un escritor y humanista español que abogó por la "construcción de una economía más humana y solidaria, que fuera capaz de desarrollar la dignidad de los pueblos".

En 2010 se le concedió la Orden de las Artes y las Letras de España.

En 2011, se le otorgó el Premio Nacional de las Letras españolas.

24 de octubre de 2013

Dulce enemiga mia


Autora: 

Marcela Serrano, escritora nacida en Santiago de Chile en 1951, hija del ensayista Horacio Serrano y de la novelista Eliza Perez, estudió Arte y Grabado en la Universidad Católica de Chile, siguió la carrera artística con instalaciones y body art, recién empezó a escribir a los 30 años.
Escribe sobre el mundo de la  mujer contemporánea, fue finalista del premio Planeta, obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz y de la Municipalidad de Santiago. Sus obras son traducidas a varios idiomas y llevadas al cine, de ideas políticas de izquierda su tercer marido político socialista y diplomático representó a su país en México donde la escritora vivió varios años.
Una periodista le preguntó si era difícil escribir acerca de la vida de las mujeres, dar el tono  de las mujeres comunes y corrientes, la escritora en una de sus contestaciones dijo: "La palabra es la que genera la realidad en la medida que usamos la palabra para relatar estamos articulando nuestro pensamiento y eso cambia tanto a la que habla y a la que escucha. Habló en la entrevista de las mentes parceladas, "Nadie vive tanto fragmento como las mujeres entre nuestra vida privada y pública.


 COMENTARIO: 

"Dulce enemiga mía" es un libro de 20 cuentos hechos en distintos años y acontecimientos que la escritora los ha unido en un libro. tienen como personaje principal una mujer y en varios casos no tiene nombre, me imagino que su falta de identidad es por representar a todas las mujeres. nos encontramos con distintos cuentos de mujeres que los golpes de la vida y los cambios por el avance de la época se ven obligadas a cambiar de costumbres o de manera de pensar.
"El cuento que le da título al libro" No representa una mujer material, es creada por la imaginación del Autor, DULCINEA DEL TOBOSO el amor platónico del Quijote creado por Miguel de Cervantes. 
DULCE ENEMIGA MÍA "soy Dulcinea, soy Alonza, soy la dama del Toboso, soy labradora la inspiración del Caballero de la Triste Figura" "El hidalgo y yo su panzón amigo los tres yacemos en la manos del novelista" "los tres fuimos la ruina de los libros de caballería, con nosotros se dio inicio al género novelesco moderno" "Yo era Alonza Lorenzo, una pobre labradora, cuando este recién inventado caballero andante me convirtió en Dulcinea del Toboso".
De Cervantes dicen que cambió nuestro idioma para siempre, España y América la verdadera patria es la lengua. Con estas frases  sacadas de distintos lugares del cuento que lleva el título del libro nos podemos dar una idea de la diferencia entre las otras mujeres de los otros cuentos.
Marcel Serrano inicia su primer cuento con el título "La Yegua" detalle que me llamó la atención, pensé que tenía que ser algo simbólico o que la palabra tenía otro significado, busqué en el diccionario y decía además de hembra del caballo, ser despectivo y mujer , yeguada disparate, me dio curiosidad y busqué en internet donde encontré que en Chile y Argentina uno de sus significados es "Mujer atractiva vista como objeto sexual"  

18 de octubre de 2013

ATARDECER EN PARIS de Nicolas Barreau

«El amor en París, algo tan mágico que sólo puede ser cierto»

ATARDECER EN PARÍS

Nº de páginas: 304 págs.
Editoral: ESPASA
Lengua: ESPAÑOL
ISBN: 9788467028638

Una novela deliciosa sobre la maravillosa locura que es el amor; sobre todo, el amor en París, algo tan mágico que sólo puede ser cierto.




Cinéma Paradis es uno de los poquísimos cines de barrio que aún resisten en el corazón de París, gracias a la pasión de su dueño, enamorado de la chica del abrigo rojo que siempre se sienta en la fila 17.
En esa pequeña sala se pondrá en marcha el azar para que los sueños se hagan realidad... no sin algún malentendido, pues detrás de las mejores historias de amor siempre hay un gran secreto.


Por un lado la capital gala. Sin duda, París es el escenario ideal para cualquier historia de amor. Aún no he podido conocerlo pero... su fama le precede y es inevitable impregnarse de ese halo de romanticismo con el que parece envolver a propios y extraños (aunque supongo que más a los extraños que a los propios^^). Por otro la magia del cine, pero la del cine de antaño cuando las salas eran pequeños o no tan pequeños teatros y no poco menos que una atracción de parque temático con su Dolby Surround... efecto 3D... butacas tipo aeronave... El encanto de unas películas cuyo atractivo era el argumento y no todos los aderezos digitales empleados para exponerlo. El atractivo de la recuperación de lo antiguo.

En mi opinión estos son los puntos fuertes de esta novela, eso que la hace atractiva sin haber empezado a leerla y que te deja un regustillo dulce al terminar.


Alain Bonard, dueño del Cinéma Paradis, aún a costa de darle un disgusto a su familia (¿de verdad piensa salir adelante en la vida regentando un antiguo cine?), no ha podido evitar fijarse en la chica del abrigo rojo que semana tras semana ocupa la fila 17. Por fin llega el día en que decide dar el paso y acercarse a ella, algo difícil para él pero muy sencillo a fin de cuentas. Sí, sencillo, todo es sencillo hasta que se complica. Todo parece marchar viento en popa hasta que descubres que ya ni siquiera sabes en qué dirección sopla el viento o si aún lo hace, hasta que te das cuenta de que sólo sabes que no sabes nada y quieres respuestas que empiezas a no saber dónde buscar. ¿Qué ha ocurrido? No seré yo quien os desvele tal cosa, para eso tendréis que comprar vuestra propia entrada al Cinéma Paradis.

Una historia de amor llena de avatares tejidos con malentendidos y embrollos al más puro estilo de comedia romántica, con dos protagonistas que a pesar de su madurez pecan en muchos aspectos de pipiolos. Una prenda muy propicia para una tarde de sábado con la que, sin lugar a dudas, van la mar de bien unas palomitas.

Un tejido cuyos hilos son sencillos de recorrer. Su calor no te dejará huella pero tampoco te resultará incómodo. Ha sido mi estreno con Nicolas Barreau y, la verdad, tengo ganas de repetir con él para poder forjarme una idea más clara de su aguja.


¿Lo habéis leído? 
¿Os llama la atención?