24 de febrero de 2014

UNA MANADA DE ÑUS, JUAN BONILLA

¿Se puede contar la vida como si fuera manada de relatos, mezclando recuerdos personales, llevando al límite hechos cotidianos en los que cualquiera  pueda verse reflejado?



Juan Bonilla nos presenta unos cuentos en los que conviven  la juventud  y la madurez de sus personajes, los recuerdos, la frustración que lleva a la reflexión. Como cita Guillermo Busutil en su  reseña de la revista Mercurio: nos  muestran al antihéroe en cada uno de estos sucesivos yoes que componen el yo del autor que no esconde su nombre ni su juventud como aprendiz de escritor. El antihéroe en que se convirtió aquel muchacho tímido e inteligente que soñaba otra vida, aunque no creo que nunca lleguemos a vivir la vida que soñamos.

Relatos  atravesados por Una manada de Ñus, esa metáfora compuesta por animales extraños que según se miren pueden parecer toros, caballos o  antílopes, mientras cruzan el río de la vida, lleno de cocodrilos que a dentelladas van dejando en el camino algunos, para que el resto pueda seguir adelante. Así es la vida, como en Cuidados Paliativos dónde en la habitación de un hospital  se convive con extraños que van pasando, extraños que se vuelven como de la familia, de tanto respirar  el mismo aire viciado se convierte en adictivo. Este relato es uno de los que más me ha gustado del libro, aunque no puedo decir que  alguno  me haya decepcionado.

Tú sigue por donde vas que no vas a ninguna parte. ¿Quién no siente a veces a ese hijo adolescente que vive en su habitación como un inquilino, un desconocido que vive bajo el mismo techo y que puede jugar a la duplicidad?

Brooke Shields  es el relato que hace homenaje al cine, a esa primera vez  en aquellos adolescentes del Lago azul, o en la que se va solo a ver la película de tu estrella favorita, dónde conviven presente y pasado, historias que se encuentran.

Los relatos de Bonilla se sienten, se viven, se recuerdan en cualquier momento, como cuando vas a sacar dinero al cajero y no recuerdas la clave de la tarjeta, increíble como ha logrado construir un relato y rizar el rizo con algo tan simple en Sólo tienes que resistir hasta mañana.

O cómo buscar El Sol de Andalucía embotellado en una ciudad gris, cómo puede sentirse la soledad hasta la médula en una habitación de hotel mientras escuchas gritar gol en la habitación de al lado al mismo tiempo que tu equipo marca el gol que le hará subir a primera división y sientes deseo de hablar con ese alguien y a la vez te sientes paralizado ante la incertidumbre de lo que puedes encontrar al otro lado.

Sin duda alguna, la manera de hacer una Subasta Holandesa con la propia vida. ¿Quién no ha escrito alguna vez una lista con esos deseos que quiere cumplir antes de los cuarenta, y cuando esa lista llega de nuevo a tus manos, compruebas que no fuiste capaz de enderezar el destino hacia aquellos deseos irracionales de entonces y desde ese trozo de papel el adolescente que fuiste te pide cuentas?

Una vez escuché decir a Juan Bonilla que ser escritor es una manera de evitar  cometer delitos, que escribiendo se desquita uno de las obsesiones que pueden llegar a atormentarte. En El Llanto, el protagonista graba el llanto del bebé del vecino para vengarse algún día. Cada vez que escucho al niño de mi vecino con el llanto desconsolado me entran ganas de poner la grabadora.

En Justicia poética dos jóvenes llevan a  cabo una venganza, “Porque leer es un arma de doble filo. Y más en la adolescencia. La pasión por la literatura en ciertos adolescentes es muy peligrosa” admite con una sonrisa Bonilla, cómplice del guiño al poeta Fonollosa.



Sin duda alguna uno de los mejores libros de relatos que he leído este año. Aún tengo pendiente leer su novela “Prohibido entrar sin pantalones” publicada en 2013 también.

 Leer a Juan Bonilla es una apuesta segura.

18 de febrero de 2014

LA VERDAD SOSPECHOSA

La Compañía Nacional de Teatro Clásico ha presentado en Sevilla, en el teatro Lope de Vega, La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, en versión de Ignacio García May y bajo la dirección de Helena Pimienta. Esta obra dramática fue escrita en verso entre 1618 y 1621. Se publicó, bajo el nombre de la Parte segunda de las comedias del autor, allá por 1634. Comenta la directora del montaje, en el programa de mano: “el texto puede inscribirse dentro de un grupo amplio de comedias de varios autores en sintonía con los afanes de Olivares para reformar las costumbres heredadas del reinado de Felipe III, intentando ofrecer mejores horizontes a un país inmerso en la corrupción, la vanidad, la ostentación y el lujo”.


Todo ello en busca de una rectitud moral que, como ahora, había hecho mutis por el foro. ¿No me diga que te suena? Por lo que se ve, la situación presente viene a ser una especie de virus que renace periódicamente o que nunca se extinguió del todo. Lo cierto es que el casquivano del segundo hijo de Don Tristán, por fallecimiento de su hermano mayor, es examinado por su padre, a quien le horroriza  cualquier mácula que su hijo pudiera tener y no hacerle honroso merecedor de la dignidad que iba a recibir.

Don García, el agraciado hijo de Don Tristán, es un mentiroso compulsivo que cada vez que es cazado en una mentira corrige esta con otra mayor, gracias a su desbordante imaginación. De enredo en enredo, se produce una serie de hilarantes situaciones, de equívocos, como hilo conductor de toda la comedia. Don García hace de su propia virtud mentira y en medio del embrollo se ve necesitado de un inmenso despliegue de mentiras que se contraponen unas a las otras tratando de justificar la anterior. De tal guisa que usa toda una suerte de ellas: de seducción, de defensa, de necesidad, piadosas, maliciosas...


Lo irónico de la obra respecto al presente, y lo que hace inmortales a los autores del canon, es precisamente la actualidad del tema, pues parece ser que también hoy, para detentar el poder, necesitan “los García” de turno una sarta de mentiras que no se desdicen, sino que se ahorman a las vicisitudes de cada instante. Un espectáculo de calidad; una oportunidad para la reflexión.

12 de febrero de 2014

El beso más pequeño, de Mathias Malzieu

El beso más pequeño (Mathias Malzieu)
El autor: Mathias Malzieu

Mathias Malzieu (1974) es autor de La mecánica del corazónLa alargada sombra del amor Metamorfosis en el cielo. Es también el cantante de Dionysos, uno de los grupos más importantes de pop de Francia. La mecánica del corazónLa alargada sombra del amor Metamorfosis en el cielo han sido best seller en España. El cineasta Luc Besson ha comprado los derechos cinematográficos de  La mecánica del corazón, que se estrenará este 2014, según dicen.
El beso más pequeño es su última novela.

Sinopsis
¿Eres de los que creen que el amor mueve montañas? ¿Que nuestro destino amoroso está por encima de nuestra voluntad? ¿Te parece que una historia de amor romántica tiene que vencer todo tipo de obstáculos? Si en alguna ocasión te hiciste esas preguntas esta novela fue escrita para ti, y empieza de la siguiente forma: Chico busca a chica. Pero  ¡un momento! que nuestros personajes son mucho más originales: chico enamorado busca a chica con nombre de flor y que cuando la besan desaparece. Chico enamorado y desesperado que recurre a un extraño detective privado especialista en cazar mujeres difíciles.  Y así, da comienzo una aventura que nos planteará una última pregunta ¿Cuando encontramos al amor de nuestra vida, sabemos retenerlo?


Intuía que este libro me iba a gustar a pesar de no haber leído nada del autor, ni siquiera su famoso y primer libro La mecánica del corazón. Esta, su cuarta novela, con el atractivo título El beso más pequeño no me ha defraudado y como intuía, me ha gustado mucho.

El chico protagonista de la novela y una peculiar chica se dan el beso más pequeño nunca visto y una vez ocurrido este beso, la chica desparece, sí, es una chica que se vuelve invisible cuando la besan. Nuestro protagonista se quedará encandilado, enamorado y obsesionado después de este pequeño beso, de la chica invisible, así que contacta con Gáspar Nieve, un especialista extraordinario con un loro, que intentará junto a nuestro joven, dar con la chica invisible. Para ello necesitarán un suspiro asmático en Re menor y bombones de chocolate y cítricos que reproducirán su beso... Pero toda esta complicada historia, no es más que una historia de amor que parte de ese beso y se irá desarrollando de forma original y mágica gracias a las poética escritura de Malzieu.

¿Quién será la chica invisible? ¿Conseguirá el chico verla? ¿Acabaran juntos?

La resolución del conflicto no me acaba de gustar al cien por cien, pero aún así es un libro que recomiendo. Es un libro que se lee rápido.

Me dan ganas de leerme más libros del autor, aunque esperaré un tiempo.

Os dejo su book-trailer:

6 de febrero de 2014

La señora Espalgato, de Nuria Barroso


Novelón, novelón. De esas novelas que uno empieza a leer y no las puede dejar hasta que las finaliza. Ya desde el principio del libro seguimos entusiasmados a la señora Espalgato: «Unas alpargatas de paño negro arrastraban sus pies por la acera y la conducían hacia el parque, camino de su casa. Andaba con paso cansino, la vista pendiente de los socavones del suelo, temerosa de dar un tropezón, caer y acabar en el hospital, lugar en el que se entraba pero no se salía […]». Acompañamos, pues, a la protagonista en sus rutinas y en un camino en el que se va cruzando con unos personajes tan desventurados como ella: viudas que se niegan a ser viudas para poder cobrar la pensión, mujeres sometidas al poder de su marido y madres de unos descastados hijos que ni siquiera por Navidad se acuerdan de ellas. Ya no la podemos abandonar. Y es que uno de los puntos fuertes del libro es, precisamente, que habla de los grandes olvidados de la sociedad y también, me temo, de la literatura: las personas mayores. La novela de Nuria Barroso, en cambio, se rebela contra la tiranía de la piel sin arrugas, el hedonismo de la vida que la sociedad de consumo promueve y hasta, si me apuran, la chispa de la vida de Coca-Cola. ¿Acaso no estamos todos ya hartos de leer novelas de personajes jóvenes, rebeldes y atormentados?

Pero no es éste el único punto fuerte de La señora Espalgato. La novela tiene, al menos dos características más que la hacen muy recomendable: el tono y el mensaje. Narrada con una fina y elegante ironía que en momentos se convierte en un agudo sarcasmo o llega a rozar la parodia, el libro logra, no obstante, mantener al mismo tiempo una mirada tierna hacia la señora Espalgato, de la que no se puede sentir por menos que empatía. Pero, atención, que detrás de este tono irónico y ameno se esconde una penetrante crítica social no sólo por el trato que los mayores reciben en la sociedad del espectáculo, como apuntó Guy Debord, sino y, sobre todo, por el desamparo que sufren por parte del Estado. Una crítica que hoy, más que nunca, resulta del todo pertinente y por ello completamente actual.

Se trata, en definitiva, una obra sorprendente para una autora primeriza, aunque con una larga trayectoria profesional en el sector editorial, lo que queda plasmado en la escritura.