Cualquiera que lo desee puede participar en este blog colectivo. Si te gusta escribir, si deseas opinar sobre algún libro que hayas leído y te haya gustado mucho aquí puedes hacerlo con total libertad. Para ello, solo tienes que enviarnos un correo solicitando información para publicar en este "rincón literario" que hemos construido.
A mi parecer, Biblioburro, es una de las mejores bibliotecas del mundo, por eso he pensado que podía ser interesante darla a conocer en este blog cuyo objetivo es compartir libros y eventos literarios.
El colombiano Luis Soriano Borjas, con sus burros Alfa y Beto, ha puesto en marcha una Biblioteca Rural Itinerante, cuyo objetivo es llevar los libros a un grupo de niños de las aldeas y conseguir que a través de la lectura sean un poquito mas felices.
Había empezado este viaje con mucha ilusión y no sabía cómo lo iba a acabar. Sólo llevabamos un par de días y mis piernas no me soportan, iba a tres pastillas de Ibuprofeno diarias, pues se me inflamaban las rodillas y no me podía mover, eso hacía que nuestro día acabase antes de lo previsto y que nos dejásemos algunas cosas sin ver, pero desde luego no la librería El Ateneo, una de las librerías representativas de Buenos Aires situada en el 340 de la calle Florida. Pero de la que quiero hablar es de la sucursal situada en Av. Santa Fe 1860, casi esquina con Av. Callao, en pleno centro de la ciudad. Era el antiguo Cine Teatro Gran Splendid, construido en 1919,y se ha reciclado en librería conservando su estructura.
Pasearte por el interior de la librería, sus columnas, subir a sus palcos o acercarte al escenario, te hace rememorar tiempos pasados y te quedas esperando que aparezca cantando de nuevo Carlos Gardel, como lo hiciera en tiempos pasados en el Gran Splendid.
Pero lo que más marca a Buenos Aires es ese aire europeo que, al pasear por el centro, se percibe en esas mansiones al estilo de los palacios de los nobles franceses, las amplias avenidas imitando los bulevares de Paris, las estatuas y fuentes dispersas por toda la ciudad… Todo ello te hace olvidar que está en América y que le valió el apodo de “La París Americana”.