26 de abril de 2014

El cuarto de las estrellas, José Antonio Garriga Vela

Muchas veces me preguntan sobre un libro que sea bueno, sobre todo quienes no se fían de los autores actuales y se han llevado un fiasco con las recomendaciones publicitarias.
José Antonio Garriga Vela es uno de los autores que recomiendo sin ningún tipo de duda. Quienes me conocen saben que me gusta su forma de escribir, intimista, sencilla y a la vez llena de metáforas e imágenes muy potentes, pulida y evocadora en esa mezcolanza que sabe imprimir a sus escritos de realidad y ficción.

El cuarto de las estrellas , su última novela galardonada con premio Café Gijón, es como no podría ser de otra manera una novela de corte muy intimista. Empieza con un episodio autobiográfico que le sucedió cuando la escribíatuvo un desmayo, se golpeó en la sien y perdió la memoria inmediata aunque recordaba el pasado con total nitidez, según afirma, lo que le obligó a permanecer ingresado en el hospital.
“Al despertarme por la noche, la cabeza era un cuarto cerrado, oscuro y sumido en lo más hondo, igual que el camarote de un submarino”
La novela está ambientada en un territorio convertido en lo que algunos han dado en llamar su Comala particular: La Araña, un lugar en mitad de ninguna parte que por extraño que parezca, existe a sólo tres kilómetros de Málaga. Garriga Vela, lo describe creando un nuevo espacio a los ojos del lector, sumergiéndonos en ese mundo gris, impregnado de polvo y bruma que envuelve a sus personajes. Personajes atrapados  por el paso del tiempo, acompañados por los que no están, que de alguna forma remiten a sus anteriores novelas, a sus otros personajes que con sus silencios, sus miradas, sus secretos conforman la memoria de un gran amor.
Como ha comentado el propio autor, trata también de las relaciones familiares que encaja, como mundos concéntricos, en lugares cerrados como el sótano de la casa en dónde conviven. Y del amor que a pesar de la muerte sigue existiendo, mientras permanecen los sentimientos.
Un golpe de suerte se puede convertir en un arma de doble filo y trastocar la vida de los personajes que se alejan y viven una especie de soledad acompañada.
“En esos momentos en que mi madre estaba callada y distante era cuando más llamaba mi atención. La vida en común de mis padres era una manera de estar solos y a la vez una especie de protección contra la soledad.”
El cine se encuentra muy presente en la vida de los personajes, el viaje a NY de la familia no es más que un viaje a ese espacio mítico de las películas que veían en la sala del cine y que luego le contaban al personaje oculto en el sótano. Impresionante como describe la metáfora de la vida y la muerte mediante el funambulista que hace equilibrios  entre las Torres Gemelas y el hermano que juega al amigo invisible con el que no está.
Tal vez el gran protagonista de este libro sea el paso del tiempo, que va variando la visión del narrador y su realidad, con la de los demás personajes, a medida que el narrador se va haciendo mayor y se descubre frente al espejo con la misma cara y haciendo los  mismos gestos que su padre al afeitarse.


“Cuando salía a la calle nada le sorprendía. Tenía la posibilidad de comprar todo lo que se le antojara, pero lo que él necesitaba no se conseguía con dinero. “¿Acaso existe alguna casa de empeño en la que pueda recuperarse el tiempo perdido?”

20 de abril de 2014

Al envejecer, los hombres lloran

"Gilles comprendió entonces que cada novela que leyera lo ayudaría a entender la vida, a sí mismo, a los suyos, a los demás, el mundo, el pasado y el presente, una experiencia similar a la de la piel, y cada acontecimiento de su vida le permitiría, asimismo, iluminar cada una de sus lecturas. Al descubrir esta circulación continua entre la vida y los libros, encontró la clave que daba un sentido a la literatura".   
Lo primero que me gustó fue el título: original y sugerente. Después, al adentrarme en la vida de una familia francesa durante un día de verano quedé totalmente cautivada.   
La familia está compuesta por un matrimonio, Albert y Suzanne, y sus dos hijos, Henry y Gilles, aunque en realidad el primero de ellos no aparece, pues es un combatiente en la guerra de Argelia.
Como decía, la familia está formada por esos cuatro miembros y la anciana madre de Albert. Se trata de un matrimonio sumido en la indiferencia: Albert, ya desde el principio, nos dice que tiene una bala cerca del corazón y que en cualquier momento se moverá, provocando un destino fatal. Mientras tanto, ajena a las reflexiones de su marido, Suzanne coquetea con el cartero. Es la historia de un matrimonio, pero también de las relaciones entre padres e hijos: la del amor casi incestuoso de Suzanne hacia su primogénito y la de la admiración de Albert hacia Gilles debido al interés que muestra por los libros. Pero, sobre todo, es un relato antibelicista en el que conocemos los estragos de las sucesivas guerras en tres generaciones.
"Siempre se repite la misma historia, siempre los mismos abusos, siempre las mismas incompetencias , siempre los mismos intereses ocultos, y siempre los mismos para morir".

13 de abril de 2014

La emoción de las cosas




 Autora:
María de los Ángeles Mastretta de Agilar, nacida en Puebla Méjico, el 9 de Octubre de 1949, escritora y periodista, casada con Héctor Aguilar Carmin, periodista escritor político, tienen dos hijos.
Ángeles ha escrito novelas, cuentos y poesía, ha recibido varios premios, "Arráncame la vida" obtuvo el premio "Rómulo Gallegos", ha escrito artículos en revistas y periódicos. Su Blog se llama "Puerto libre" como memoria figura "La emoción de las cosas". Mastretta es conocida por crear personajes femeninos sugerentes y ficciones que reflejan realidades sociales y políticas de Méjico.





COMENTARIO:

Catalogada como memoria pensé al leer su libro que era una autobiografía inspirada en el encuentro de una persona, una fotografía o una vivencia del momento, que le trae un recuerdo dándole motivo para contarnos distintos momentos de su vida y el ambiente que la rodea. 
Sus relatos nos mantienen interesados, tiene una manera de contar que me sorprendió por lo original, encontré mucho de los hechos parecidos de Méjico con el Perú. Me pareció interesante conocer el trabajo de un periodista, cuando ella nos cuenta que trabajó a los 24 años en un periódico escribiendo su primer artículo y un día le pidieron que ayude hacer el editorial, "Me dijeron que era libre de escribir sobre lo que fuera, en contra de quien fuera menos de la Virgen de Guadalupe, el Ejercito y el Presidente de la República" "Sin firma en la que debía hablar por otros, hacer una opinión en nombre de otros".
Hay frases muy actuales como "Ojala pudiera votar por un Dios, pero no está en las boletas" otras más antiguas que ya no vemos porque la ciudad a remplazado las casas por edificios, contando sobre una mesita de su hija dice: "Compró en una venta de garaje". En otro momento nos habla de los apagones "Toda la casa a oscuras y la verdadera luna riéndose de nosotros, entrando por los vidrios del tejado". Contando de una mujer de principios del siglo XX dice: "Esa mujer con cuyas cartas se tejió la historia de su largo sueño en África y cuyos libros fueron firmados bajo el nombre de un hombre". Está historia hace recordar que hay escritoras que tienen calles con nombre de hombre y nadie sabe que fueron mujeres. 
Me gustó la parte que habla de sus libros y de poetas mejicanos. Espero que con estos pocos comentarios se formen una idea del libro.          

6 de abril de 2014

Intemperie. Jesús Carrasco.

Intemperie.
Jesús Carrasco

Al reseñar este libro me he encontrado con la dificultad añadida de lo mucho que ya se ha dicho sobre él. Realicé una primera lectura cuando el libro se encontraba en el cénit de su apogeo, y acabo de leerlo de nuevo desde una perspectiva más alejada del éxito editorial que le dio vida. Esta vez no me he detenido en sus páginas para buscar esa parte del vocabulario rural que se me escapaba en la primera lectura y que me obligaba a consultar el diccionario cada pocos párrafos, y sin duda, me quedo con el disfrute de la segunda vez.

La trama del libro es totalmente lineal. Comienza con la huida de un niño en un pueblo, en una época indeterminada que quizás sea la de la postguerra española, y continua con sus penurias a través de "un llano" (una llanura a la intemperie) acompañado por un cabrero, siempre hacia adelante, sin detenerse demasiado en las causas que originaron su evasión o en sus recuerdos. El narrador pocas veces nos anuncia lo que está por venir, si acaso, lo deja de manifiesto un par de veces en doscientas páginas.

La prosa, o cautiva al lector, o le hace desistir de la idea de proseguir la lectura. Hacía tiempo que no leía un libro con tantísimos detalles en cada movimiento de sus personajes o en la descripción de unos paisajes ásperos y desolados por la sequía. En mi segunda lectura he llegado a la conclusión de que Jesús Carrasco quería contarlo todo a un lector ciego, sediento de agua, inmerso en una desolación terrible que terminará por engancharse del brazo del crío. Si no ocurre de esa forma es porque en ese despliegue técnico y estilistico de su prosa, a veces, y este es un criterio muy personal, se excede y se recrea demasiado. Apenas hay diálogos, y si los hay, son breves, concisos y escuetos. Las palabras justas para el desarrollo de una acción que queda sometida a la particular prosa narrativa del autor.

Valedor del premio de mejor libro del año por los libreros de Madrid, traducido a varias lenguas antes de ser editado en España, comparada con La carretera de Cormac McCarthy o con el sello personal de Miguel Delibes en "El Camino", el lector de esta reseña encontrará muchísima información contradictoria al respecto, desde los que lo ensalzan hasta el grado de sublime o hasta quienes lo denostan y sacrifican en una hoguera de "vanidad narrativa". Mi visión personal, es que este libro merece ser leído. Si no lo reseñé en mi primera lectura es porque creía estar inmersa en la subjetividad de quien había leído demasiado al respecto y no podía extraer sus propias conclusiones. Merece la pena hacerse con un pequeño diccionario que de vida a las palabras que se escapan entre descripciones del medio rural que se nos antojan lejanas para todos aquellos que vivimos en las ciudades. Merece la pena colocarlo al lado de La Carretera, porque es un libro al que recurriremos para averiguar las claves de los narradores que utilizan su prosa, cinematográfica o descriptiva, para subyugar al lector en un páramo de soledad y tristeza, sin abandonar su lectura.

Laura Garrido Barrera.
http://demispalabrasylasvuestras.blogspot.com.es/

En la entrada que se refiere a esta reseña,
podréis encontrar un nuevo número de la
Revista @demispalabras con una sección titulada:
"MINI DICCIONARIO DE INTEMPERIE".