13 de diciembre de 2022

José Luis Morante.- Nadar en seco


 José Luis Morante  (El Bohodón, Ávila, 1956) es profesor de Ciencias Sociales y escritor. Su obra poética ha logrado el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz y el Premio Hermanos Argensola. Una amplia selección de su poesía se recoge en Mapa de ruta (2010), Pulsaciones (2017) y Ahora que es tarde (2020). En prosa, ha escrito el diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro y Protagonistas y secundarios, selección de reseñas. Ha preparado ediciones críticas de poetas contemporáneos y publicado los volúmenes de aforismos Mejores días (2009), Motivos personales (2015), Planos cortos (2021), la muestra Migas de voz (2021) y la edición de Aforismos e ideas líricas (2018) de Juan Ramón Jiménez, en 2020 seleccionó y prologó la antología 11 Aforistas a contrapié.


Nadar en seco, editado por Ed. Isla Negra y Ed. Cátedra, es su último poemario publicado y de él vamos a hablar aquí.

1.-Como es mi costumbre me paro en título del libro. Si hoy día, ya sea en las piscinas de los polideportivos o en el mar, los niños aprenden a nadar a una edad muy temprana ¿cuándo, dónde, cómo se aprende a "Nadar en seco"? 

J. L. M: El título, querida poeta, alude a la experiencia vital, a esa forma de estar en el tiempo que nos va convirtiendo en supervivientes. La pérdida, la decepción o la intemperie van alejando utopías y sueños. Y es necesario ser fuerte, seguir dando brazadas también cuando no hay mar.

2.- Empiezas con el poema "Epifanía" a modo de presentación, continúas con "Aquí” una profunda afirmación:

Es aquí donde estoy, //entre grietas de un yo parapetado// en las profundidades// de sí mismo. //

y vamos poco a poco recorriendo tus días, con serenidad, con introspección e, incluso, con alguna sonrisa al leer el poema que llamas "Ombligo", en el que cuentas las emociones surgidas mientras se ve un partido de la Champions League, y después de más de medio centenar de poemas llegamos a "Final"  el poema que cierra el libro, sin haber dado un respiro, una tregua, un cambio de tercio al lector. Así, un continuo, como es la vida ¿es por eso que no has visto la necesidad de separar los poemas en capítulos?

J. L. M: La travesía personal recorre tramos dispares, consume etapas de bonaza y primavera y sendas complejas, que contagian aspereza y cansancio. Tu sugerencia de recorrer ese trayecto en etapas o tramos es muy oportuna, y no creo que afectara al sentido orgánico del libro; pero me pareció que merecía la pena resaltar el carácter unitario, la jornada completa entre la epifanía y el final, entre la amanecida y el crepúsculo. 

3.- José Antonio Olmedo López-Amor dice en el prólogo que "fue Rotonda con estatuas (1990), el germen de una poética que nació de la soledad contemplativa, no ante un paisaje natural e idílico, sino en plena urbe " y aún hoy sigue viva en ti esa contemplación que te hace encontrar belleza en cosas inusuales y, apoyándote en ellas, escribir un poema. Así dices en el poema "Alcantarillas"

Se aposenta la noche. //El rojo escalofrío// de una rata furtiva// distancia mi linterna.// 

....

Aquí yace dormida la belleza;// 

....

Camino a tientas, // en el fondo de un mar a media noche. //Sé que soy mientras busco.

¿Qué busca, aún hoy, un poeta consagrado como tú? ¿Qué busca el hombre? 

J. L. M: Toda existencia es búsqueda de una razón de ser, querida amiga, en mi caso, el tiempo va discurriendo con mucha intensidad. Cierro los ojos y he consumido cuarenta años de mi vida en el aula como profesor de Ciencias Sociales; miro las estanterías y ahí están cuarenta libros de distintos géneros literarios que han ido llenando mi casa de palabras y sueños. Así que doy gracias por tan fértil cosecha y solo busco coherencia entre mi forma de pensar y existir. No me gustan los impostores.

 4.-Como lectora Intento seguir a tu lado, sin interrumpir tu soledad contemplativa, y mientras camino, recorro tus días y llego a tus recuerdos:

" Un recuerdo infantil " (...el niño que cobija sus preguntas // en los frágiles bordes// de una página escrita.) 

" Mayo del 68" o " Los caños" (Si arracimo las gotas// y su vuelo de pájaros,//un niño en soledad// bebe conmigo.) 

¿Se puede decir que esa contemplación de lo que te rodea no es algo que te surja en la madurez sino que está en ti desde pequeño? 

¿Es necesario ese ejercicio de memoria del que habla el prologuista para poder seguir avanzando?

 J. L. M: No sé si habrás sentido la sensación de que el pasado es más sólido que el futuro; yo percibo el ahora como un árbol que ramifica sensaciones, con una raíz fuerte en otro tiempo. Y la niñez está muy cerca de lo afectivo, porque en ella la realidad nunca pierde su capacidad de asombro, su fuerza persuasiva, su horizonte de luz. 

 5.-En ese ejercicio de memoriaAusencia"  un poema dedicado a tu madre en el que, con la serenidad que te caracteriza y las palabras precisas nos hablas de ella.

"Fragmento de sí misma tantos años, //

...

No requiere palabras;//los signos de su idioma se mantienen // al margen de cualquier significado. //

...

Nada guarda del tránsito;// en ella flota el olor de la tierra, //la terca consistencia del vacío.

¿Es misión del poeta buscar belleza en lo más triste?

J. L. M: La pérdida y las ausencias van borrando pasos, la casa familiar se deshabita, como si una brisa de olvido arrasara las habitaciones y alejara indicios de vida. Y asistir a esos procesos de derrumbe genera una fuerte melancolía; en mi caso, percibir cerca los pasos de la muerte me creó un estado de introspección muy prolongado en el tiempo. No por temor, no, en absoluto, sino por lo que significa no volver a sentir las manos de los que formaron parte esencial de nuestra existencia. 

 6.- Y al seguir recorriendo el camino contigo, nos adentramos en tu interioridad donde una parada obligada, es el poema " Estéril, la tristeza" 

Cuando la soledad se haga presencia//querrás acaso precintar un día// el absurdo que enluta los sentidos//

...

Y comparte contigo// esa tristeza estéril, confidente, ... //

¿De verdad la tristeza es estéril? Con mente de poeta ¿No se escribe mejor desde ella? 

 J. L. M: Siempre ha sido una certeza literaria que la felicidad se vive y la tristeza se escribe; pero ya sabes que también las verdades envejecen y cuartean su piel; la felicidad lleva al canto y la celebración, y la tristeza lleva a la elegía y la evocación, son maneras de amanecer en el poema, y las dos son válidas y aconsejables.

 7.- Cada poema es una parada en ese caminar solitario que, en definitiva, es la vida y del que nos haces partícipes.

 Te sueño y me propongo// hacer de nuestra vida // un poema continuo...

¿Puede ser la poesía un faro en la oscuridad?  

J. L. M: Siempre he entendido la soledad como una forma de hablar con el yo interior; suelo pasar muchas horas a solas; trabajo desde muy temprano y la buhardilla es el lugar que consume la mayor parte de mi tiempo entre libros, así que esa soledad conmigo es rutina y hábito y me gusta mucho; me deja la sensación de que cada segundo es duración y permanencia.

 8.-En este viaje a través de tus versos nos encontramos con los clásicos, unas veces son escritores otras, mitología. ¿Qué te aporta el volver a los clásicos además del mero hecho de escribir un poema? ¿Piensas que la generación actual de poetas los conoce, los lee? 

 J. L. M: Soy un lector voraz, antiguo, insaciable; no es pedantería sino identidad; solo me veo con un libro en la mano. Los libros llegaron muy pronto a casa y mi trabajo crítico ha multiplicado mi biblioteca de forma abrumadora. Tengo una magnífica colección de poesía en la que conviven, como buenos vecinos, clásicos y contemporáneos, que en mi casa se sientan a la misma mesa.

Creo que la generación actual de poetas tiene más oportunidades de formación que tuvimos nosotros y sí, hay muy buenos lectores entre la última poesía en español.

 9-Quienes te seguimos conocemos tu faceta de gran aforista me imagino que eres consciente de que tus poemas también están plagados de ellos. ¿Los buscas o son espontáneos?

J. L. M:  Qué buena lectora eres, querida Chelo, mi enhorabuena; has descubierto una de las claves esenciales de mi escritura: la convivencia de géneros; aforismos y poesía son vértices del mismo cuerpo creativo; los dos emplean como estratos constructivos poesía y pensamiento; por eso se dan la mano. En los poemas hay aforismos que están allí de forma natural y, como sucede en los aforismos de Juan Ramón Jiménez, en los textos lacónicos siempre hay poesía.

 10.- En tus poemas además de introspección y otredad también dejas ver tu preocupación social, como en el poema "La voz del sueño" pero, sobre todo, lo que encontramos es la palabra exacta en cada verso y unas originales metáforas lo que nos confirma, una vez más, tu gran oficio como poeta.

 ¿Cuál es la fuente de ellas? ¿Cómo se consigue ese oficio?

J. L. M:  No sé si es pertinente volver a la vieja controversia entre inspiración y esfuerzo; siempre he defendido el carácter esencial de la lectura en la formación literaria; por tanto las condiciones propicias para el buen poema nacen de una correcta formación literaria y de la necesidad de decir; hay que buscar sitio a cuestiones que transciendan el espacio del yo concreto para que el poema hable con voz común.

 11.-Vamos llegando al final de nuestro recorrido contigo y nos encontramos con unos poemas en los que de una u otra forma te defines: "Ser maestro”, “En clave autobiográfica", " Poética" ,...y "Final" 

Si a lo largo de todo el libro, llama la atención la contundencia de los versos finales, el verso que cierra esta entrega poética me incita a preguntarte.

¿Es la nada otro modo de empezar?

 J. L. M: Sí, la existencia es cíclica, cumple recorridos de amanecida, mediodía, maduración y atardecer; y desde ese cumplimiento del itinerario natural la nada es otro modo de empezar; somos semillas, germinación, espera, abril…

 12.- Muchas gracias, José Luis, por prestarte a contestar a mis preguntas y si quieres añadir algo más es tu turno.

J. L. M: Sí, añadir una mínima coda; tengo la sensación de que tu entrevista, por su fuerza, intensidad y pertinencia, ha recorrido los poemas de “Nadar en seco” con maravillosa cadencia. Así que permíteme este abrazo grande de complicidad y gratitud.


Chelo de la Torre

13-12-2022



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*** También podéis leer una reseña de este libro en :



5 de diciembre de 2022

Nadar en seco.-José Luis Morante

 

Las prendas delicadas siempre se han tratado en seco.

José Luis Morante nada, avanza y limpia por sus poemas con suavidad extrema, él no utiliza agentes abrasivos para mostrar sus profundidades, sabe salir a flote de las vicisitudes vitales con pulcritud y dolor elegante.

«El tiempo que no tuve nada en seco», echa de menos «la lluvia fértil» y «acepta su tiempo repleto de nostalgia».

Defensor del poema como paisaje y pacto con la vida, nos muestra la crudeza de la «queja quebradiza» y el afán ora contradictorio, ora insistente del que ama la literatura y por ende la soledad y el silencio.

Es lógico pues, que ante semejante arquitectura se avance despacio y con la atención del que sabe que navega por una poesía que transforma e higieniza. También sé que a ciertos « islotes restringidos» es difícil llegar pero siempre sentí predilección por los laberintos memorísticos del que vive intensamente y analiza con profundidad. Morante recopila recuerdos infantiles, profesionales y reflexiona a través de las vivencias de grandes como Homero, Platón o Wislawa.

Estamos ante una invitación para bucear en el poema de forma sigilosa, lenta y con el bisturí de la otredad.

No cabe duda de que se sale sin ser el mismo, digamos que la mirada se aclara, queda impregnada del brillo contingente que supone la aceptación del misterio, del paso del tiempo y su peso.

Al  final «No despeja sus nubes», la nube de inicio reaparece en el silencio y en el cierre como un  «deseo de verter la lluvia en ese hueco», el mismo en el que más de uno buscamos refugio.

Volveré sin duda a nadar sobre tus letras aunque acabe empapándome, ojalá algún día logre hacerlo en seco.

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                                                         Autora de la reseña 

                                                        Encarni Buendía 

                                                         Poeta 

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José Luis Morante  (El Bohodón, Ávila, 1956) es profesor de Ciencias Sociales y escritor. Su obra poética ha logrado el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz y el Premio Hermanos Argensola. Una amplia selección de su poesía se recoge en Mapa de ruta (2010), Pulsaciones (2017) y Ahora que es tarde (2020). En prosa, ha escrito el diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro y Protagonistas y secundarios, selección de reseñas. Ha preparado ediciones críticas de poetas contemporáneos y publicado los volúmenes de aforismos Mejores días (2009), Motivos personales (2015), Planos cortos (2021), la muestra Migas de voz (2021) y la edición de Aforismos e ideas líricas (2018) de Juan Ramón Jiménez, en 2020 seleccionó y prologó la antología 11 Aforistas a contrapié.


*** Entrevista al autor 

https://nechester-leoycomento.blogspot.com/2022/12/jose-luis-morante-nadar-en-seco.html