27 de octubre de 2017

SALAM


Lo que permanece (Epílogo del libro)

La poesía es el espacio del encuentro. El territorio en el que se produce la revelación. La geografía en la que no caben más territorios que aquellos que encienden el ser mismo. La poesía es la grieta que nos permite habitar la esencia misma de las cosas. Siquiera un instante. Pero un instante infinito. No es unívoca, no impone ni dicta, no entiende de dominación porque es indómita. Trasciende al poeta. Trasciende a quien la lee. Es. Y permanece.

Habla, la poesía, un lenguaje distinto, otro, capaz de hacerse entender más allá de los idiomas, las culturas, los sexos, las identidades, los credos, las oficios. No cierra, abre, estalla límites, quiebra fronteras. Es más que palabras, la poesía. Es el sentido mismo de las cosas.

Cada cual llega a ella abajándose de sí, porque no comunica, proclama. No es el poeta el dueño del poeta, el poema se sustenta en cada verso y no rinde cuentas. Cada cual la transita desde la orilla en la que es escogido. Cada cual la ocupa desde el ángulo en el que ha sido colocado. Es una suerte de raíces confundidas que la elevan hasta conmover. Conmueve el sentimiento y mueve la mirada de quien la recibe. Transforma.

En la I Feria del Libro Hispanoárabe-Badajoz
Fotógrafo: Federico Romero Galán
Esta antología recoge distintos senderos desde los que sentirla, porque el lenguaje es un paisaje, más que otra cosa. Un paisaje inabarcable e ilimitado. Cada poeta es un tono y una propuesta. Cada poeta es un enclave y un mapa único. Esta antología alberga poetas palestinos, madrileños, sevillanos, iraquíes, maños, asturianos, sirios, argentinos, egipcios, jiennenses, malacitanos, cordobeses, ecuatorianos, chilenos, castellonenses, murcianos… 
Cada cual con sus aperos, su bagaje, su corazón. Cada cual con su razón vital. Y todos ellos cabalgan el verso desde la honestidad, desde su propia fragilidad. Y lo ofrecen.
Hay dolor, esperanza, ironía, hambre, sosiego, rabia, compasión, fe, rebeldía… 

Hay dualidad, árabe y español, hombres y mujeres, palabra y silencio. Todo ello brota en esta hermosa antología que tiende puentes y escucha, que ensancha el entendimiento posible y recoge en la terneza a quien sufre. Carece de puertas esta casa cimentada con palabras. Siéntela como propia.   


Esther Peñas
-Periodista y poeta-


Salam -Editoriales Lastura yJuglar
En la I Feria del Libro Hispanoárabe de Córdoba, organizada por el Círculo Intercultural Hispanoárabe (CIHAR), y tras una charla con los editores Lidia López Miguel y Javier González (Edit. Lastura y Juglar), comencé a darle forma a este valioso libro con el fín de que las Ferias del Libro Hispanoárabes que se organizarían en adelante, tuvieran un libro propio que las identificara. 

Desde el mismo momento que llamé a las puertas de los valiosos autores que están antologados, la respuesta de todos ellos fue estrechar mi mano y subirse conmigo al proyecto. Los instantes siguientes, fueron la búsqueda de traductores al árabe de algunas de las obras que componen este libro. Y para ese trabajo, también se abrieron ampliamente a la colaboración, el profesor y poeta marroquí afincado en Marrakech: Samir Moudi; el presidente del CIHAR: Abdo Tounsi (quien también ha participado con sus versos), y el también poeta y amigo: Morad Zian. Todos ellos, forman parte de Salam.

Quiero hacer un pequeño homenaje a los poetas y amigos que nos dejaron este verano y a quienes la vida les permitió tiempo para  participar en esta antología: Fernando Sabido Sánchez y el anteriormente nombrado, Morad Zian. También, quiero recordar al poeta y amigo libio, que recibió la noticia de este libro con alegría, y a quien la vida no le dio tiempo de entregarnos su obra, Mohamed Saleh Alfaqueq. Para los tres, mi agradecimiento eterno. D.E.P.


Con la editora de Salam: Lidia López Miguel
Fotógrafo: Federico Romero Galán
SALAM / PAZ, fue presentada en la I Feria del Libro Hispanoárabe-Badajoz el pasado mes de septiembre y ya ha viajado a través de nuestra geografía, así como al mundo árabe y a hispanoamérica, donde está siendo muy bien acogido en bibliotecas y recitales.

Esta es la historia hasta el momento, de este libro bilingüe Castellano-Árabe, que reúne a 42 autores de distintas nacionalidades antologados bajo el título de “SALAM, Antología de la poesía hispanoárabe actúal”, un libro que nace con el deseo de conseguir una buena convivencia a través del respeto y la interculturalidad, porque solo así, seremos capaces de conseguir una auténtica Paz Global.

Y la poesía, con la belleza de sus palabras y su musicalidad, es uno de los mejores medios para concienciar en esta necesidad de trabajar para la Paz y la convivencia que tanto necesitamos.

Con los editores: Lidia López Miguel y Javier González

Quien tenga interés, puede adquirir el libro en la Libreria Balqis de Casa Árabe en Madrid y en la web de la editorial JUGLAR, desde donde se lo harán llegar a su domicilio sin gastos de envío para la zona peninsular.

Asunción Caballero
-Antóloga-

16 de octubre de 2017

Una manzana en la nevera de Sandra Sanchez por José Luis Morante



Sandra Sanchez (Oviedo 1971) es licenciada en derecho. 

Como poeta, ha sido finalista en varios concursos y certámenes y ha colaborado con sus poemas en revistas dedicadas a la poesía.

En el ámbito del microrelato, ha ganado varias veces la final del concurso semanal
 "L´art d´escriture" del programa Wonderland en RN4 y tiene varios de ellos recogidos en diversas revistas literarias, tanto en  formato digital como de papel.

Ha participado en varias publicaciones en colectivo tanto de microrrelato como de poesia. 

Habitualmente publica en su blog "Letricidios premeditados "


y es ahora cuando ha llegado el momento de publicar en solitario su primer poemario. 

"Una manzana en la nevera " Editorial Piediciones (octubre 1917)





AMANECIDA

  La aventura vital que ofrenda a la identidad es el material de trabajo de Una manzana en la nevera, el libro de amanecida de Sandra Sánchez (Oviedo, 1971). La autora no es una desconocida para muchos lectores. En su bitácora Letricidios premeditados ha ido adelantando una voluntad firme de conjugar la creación literaria con facetas diversas como el haiku, el aforismo, la reseña o los microrrelatos. Son frutos al paso que cosechan diferentes reconocimientos en concursos y certámenes y que han propiciado algunas publicaciones colectivas.
  La introducción de Pablo A. García Malmierca ajusta el enfoque de contexto de Una manzana en la nevera recuperando una de esas cuestiones bizantinas irresolubles: la existencia o no de una poesía femenina que busca su normalización presencial en antologías de género; pero más allá de la necesaria simetría de autores en cualquier selección representativa, lo que realmente importa recorrer es la sensibilidad de base del poemario, su apuesta por trazar unas líneas necesarias que aporten un mayor conocimiento del sujeto verbal y de sus conexiones con un entorno temporal; el poema requiere búsqueda y conocimiento a través de la expresión directa de sus vivencias y de su estar temporal en el ahora. Acierta el prólogo cuando define la voz de Sandra Sánchez como una “poesía desnuda, descarnada en muchas ocasiones, que toca el lenguaje directo en algunos aforismos, un discurso que busca la verdad”.


Librería Santa Teresa de Oviedo 

  El abundante material de biblioteca que la poeta pone en el umbral de sus versos es sobre todo una advertencia al lector: esos poemas aparentemente desnudos, sin la hojarasca retórica del aderezo metafórico, no nacen de la nada. Siguen huellas de otros que al cabo de los años han permitido moldear el modo de expresión que elige el buen verso. Esa es la razón de ser de las citas de Lewis Carroll, Alejandra Pizarnik, Gloria Fuertes o Marguerite Yourcenar.
  El hilo argumental se manifiesta con claridad de mediodía: Sandra Sánchez escribe un libro de amor; son poemas regidos por los sentimientos que nunca abandonan el barco de la poesía confesional. La materia textual se convierte, de este modo, en una celebración del otro como puerta de la realidad y sus posibles contradicciones. El sujeto condensa sus esfuerzos expresivos en encauzar un discurso intimista que solo requiere el golpe firme sobre la mesa de unas pocas palabras: “He comprado un corazón / y lo he armado con paciencia. / Me lo quedo, venía roto”. Así, con ese deje natural que parece nacido del lenguaje coloquial, quien nos habla se dispone a leer el mundo de los sentimientos y va construyendo una red afectiva en la que se siente atrapada, como si la voluntad necesitase madurar a resguardo en manos de un discurrir temporal que no regresa; esa incertidumbre del ser en la cronología encuentra nítida expresión en el poema “Cuánto”: “ Si hubo un día una raíz que buscó / agua y alimento / ¿Qué fue de esa primera razón / para existir?”, el tema permanece en otras composiciones como “Un día abrí los ojos” donde el largo inventario de indicios personales se va desvaneciendo en el callado azogue del espejo.

La escritura como reflexión que adopta el pensamiento del sujeto en las palabras da pie a poemas como “Aprendiz” y “Deliriums Tremens” en los que un figurante escindido de si mismo se percibe como oficiante diario del rito de la escritura, acaso para recuperar la vibración y el sentido tras la erosión continua de los días, o para configurar los rincones ocultos de la propia identidad en los que se asientan deseos, recuerdos y contraluces que dan fe de la dimensión cambiante del yo.
  Pero la poesía de Sandra Sánchez se mueve por las leyes físicas de la introspección y en ellas se sugieren como campos de fuerza de lo cotidiano el amor, el deseo, y el empeño en ser a través del otro, como si la existencia no fuera posible sin alguien en el piso de al lado que requiere una disposición continua para el laboreo más elemental, para sacudir el felpudo del polco acumulado de la intemperie, o para bajar al contenedor de reciclaje las bolsas de basura.
 Una manzana en la nevera es un libro fresco, con la temperatura regulada por un uso de recursos expresivos como los juegos de palabras, la ironía o la intertextualidad de un culturalismo mitigado que nunca barniza el ser figurativo del poema. En él encuentran acomodo los resquicios de la memoria y la corteza agrietada de la intimidad que necesita siempre una ventana abierta a la esperanza, un frigorífico con la manzana del paraíso dispuesta a ser el postre del ahora.

Autor de la reseña : José Luis Morante 





José Luis Morante 
Publicada en su blog Puentes de papel


Para saber más sobre el libro pinchad en el enlace de abajo

Poética ubicua. Avatares de Jaco Liuva


*También la poeta extremeña, Caridad Jiménez, se hace eco de este libro en su blog "Un jardín para Maricari "  , Si quieres leer lo que dice sobre él pincha AQUÍ