13 de marzo de 2019

La leyenda de Lexy, Miguel Angel Cañada

Cuando abrí esta leyenda, que cae directa a mis manos como un tesoro,  me recordaba la savia verde de un tallo, de una planta que va regando las  venas, hasta esbozar el fruto. Como un vino suave y dulzón, que va cubriendo el paladar, y se espera, se relame, se gusta así mismo. En esta vereda se une  el mar de nuestros olivos, de nuestros campos, de nuestras huertas.
¿Acaso no es poeta quién canta en su silencio por espacios que la mente no entiende, cuando el vacío es una eternidad?
No hay vacíos que encarnen el alma, como el alma encarna, esta leyenda, que nació en un hombre, cuando aún no era leyenda, aún era sueño.

Soy un hombre verde
que sueño en verde
con tu verde calma,
calma verde
mis horizontes verdes,
calma dibujando
verdes montañas.

Así es Miguel Ángel, el poeta, el fotógrafo, el amigo,  EL ser humano. Nadando en su Jaén, en sus rincones, contempla la vida, las sensaciones.  Recoge el testigo con la suavidad de una sonrisa.
La transparencia del agua, el brillo de los charcos en otoño, el frío maravilloso escarchado de noviembre.
Lenguaje dulce de verbos
ubicados sobre la tierra.
Dormidos bajo el suelo,
Rodantes hasta el mar.

La primera vez que vi que compartía en las redes este nombre, me sonó a misterio,  a un lenguaje encriptado, a un sonido inquietantemente suave.  Y eso me desconcertó.
La poesía que causa este desconcierto, tiene algo que decir, algo que escapa de la propia palabra y se convierte en un vehículo de comunicación tremenda, que ayuda a despertar la sensibilidad. Porque él es un hombre sensible forjado en su propia contemplación de lo que le rodea, convirtiendo la palabra en un labio ardiente, poseedor de un testamento vital que es cuidar al máximo de la palabra. Cuidar con mimo todo aquello que se convierte en un verbo.
En esta leyenda, hay mucho de contemplativo, sé que la mística  te gusta, y que como a mi entendemos la poesía como algo que encierra algo más de lo que enseña. Así este libro contempla esa mística, hacia la palabra.
En un artículo que leí hace días sobre la escritora colombiana Pilar Bonnett compartía esta misma opinión:
“La poesía es una forma de transcendencia, no para perpetuar, sino para ir más allá de la realidad cotidiana”.

El poeta norteamericano T.S. Eliot, autor de “Cuatro cuartetos”, quién con sus libros “Criticar al crítico” o “El arte de la poesía y el arte de la crítica”; cuestionó su experiencia poética, permitiéndose desarrollar sus conceptos hacia otras zonas de autonomía intelectual. El arte, para Umberto Eco, produce complementos del mundo, formas autônomas que se añaden a las existentes exhibiendo leyes, propias y vida personal.

Borges decía: Cuando yo escribo algo, tengo la sensación de que ese algo preexiste. Parto de un concepto general; sé más o menos el principio y el fin, y luego voy descubriendo las partes intermedias; pero no tengo la sensación de inventar­as, no tengo la sensación de que dependan de mi arbitrio; las cosas son así. Son así, pero están escondidas y mi deber de poeta es encontrarlas.
Escribir poesía se ha convertido en los últimos años en un flash o una realidad muy simple en algunos momentos por “poetas”, (y matizamos) por el sentido restrictivo y simplista con que se usa la palara poeta o poesía en muchas ocasiones.
Se necesita una equilibrada conjunción entre claridad y lucidez para ofrecer variables o diferentes posibilidades.
El poema es una forma del silencio. Incluso hablando de ruido, de la violencia o lo sórdido; lo propicia y lo crea. La poesía es un modo contemplativo y es también (como la contemplación) una manera de acceder al interior de las cosas y de uno mismo cuando las observa: salir de sí entrando en sí, eso es la lectura del poema. Detenerse,  decantarse, recibir: el poeta  crea y propicia  la pausa.
Su trabajo es mostrar lo que hay detrás de las cosas cuando la realidad se asienta. Su oficio es aprender a desaparecer, transparentarse: aclarar su caja de resonancia para que en ella vibre el misterio, la metáfora.
Acercarse al poema no deja más remedio que empezar a explorar  la voz interna, las galerías íntimas. La voz se vuelve un puente entre la carne y la luz. Por eso es necesaria, frente a la realidad, la lentitud del poema: hace falta vertebrar el silencio, articular la calma.
Nacida del ahora, este momento  y sus preocupaciones, la poesía vence al tiempo. No es presente, pasada ni futura: es permanencia. Todo poema ya existía y necesita ser inventado. Todo poeta y todo lector buscan la revelación (verbal): otra realidad.  El haiku es ejemplo vivo de esta necesidad que rompe el estado temporal y todo es un presente constante y articulado en el interior unido al exterior.
Y este planteamiento se refleja en la Leyenda de Lexy de Miguel Ángel Cañada.


 Filosófi-K
¿Qué somos?
Lexy será siempre lo que
él quiera ser.
A veces, una sonrisa batiendo alas
en un colegio en cualquier
lugar perdido de una geografía
amorfa e intranscendente.
Otras, una lágrima vertida
en una cara tomando
un cauce irregular y asustado,
sin saber a quién puede alcanzar
esa triste y abatida figura.

O más adelante en tu poema El elegido
Ser hombre o flor, espina o luz.
Ser el requiebro de un poeta,
o la pisada del laberinto atroz
del cosmos.

Hay un poema en el libro que encierra en sí tu forma de concebir la poesía, ese todo o nada por ella. Es el eslabón  y la respuesta moral al significado de la poesía.

PERFECCIÓN.
La Perfección
La perfección estará salpicada
de cienos promiscuos y sodomizaré
uno a uno todos sus versos; arrancaré pétalos
de rosas para arrojarlos en los lodos de la desidia
y será la hecatombe moral de mi universo.
Duele, muerden, aniquilan venas vitales de la palabra.
He de matar al poeta,
he de aniquilar esta farsa.

Este poema, creo que es el principio de todo. La consumación de un proyecto, personal y poético:
“La poesía es una ética. Por ética me refiero a un código secreto de comportamiento, una disciplina construida y dirigida de acuerdo con las capacidades de un hombre que rechaza las falsificaciones del imperativo categórico. Esta moralidad personal puede parecer ser una inmoralidad a los ojos de aquellos que se mienten a sí mismos, o que viven una vida de confusión, de tal manera que, para ellos, una mentira se convierte en la verdad, y nuestra verdad se convierte en una mentira”. –
Jean Cocteau
La poesía es la unión del alma y el cuerpo, la voz interior transfigurada en un papel. Debería ser el vehículo de unión entre todos los seres.
El proceso creativo no es simplemente ponerse delante de un papel para captar aquello que sentimos. Supone la contemplación radical de todo lo que vivimos y de todo lo que nos cuestionamos.
Miguel Ángel es un poeta. Es un ser que vive por y para la poesía, hace de la poesía un dilema, un interrogante. Hace de la poesía su hermana. Un compromiso de vida, y de amor. También un compromiso social, un compromiso con la naturaleza, su gran pasión junto a la fotografía y la poesía.
La leyenda de Lexy, es la leyenda de un hombre forjado así mismo. Miguel Ángel o Lexy, son dos gotas de una misma agua, y ofrece al lector  convertirse en sí mismo en su propia leyenda.

  • Libro de Miguel Ángel Cañada Castellano
  • Tarqus Editorial: http://tarqus.es/
  • (01/10/2018)
  • 78 páginas; 23×14 cm
  • Este libro está en Español
  • ISBN: 8494806076 ISBN-13: 9788494806070
  • Encuadernación: Rústica con solapas



Biografía
Miguel Ángel Cañada nació en Jaén en 1.965. Muy joven formó parte a principios de los 80, del movimiento “Jóvenes poetas por la Paz”, participando en recitales por los institutos jiennenses. Durante unos años estuvo ligado al teatro que se hacía en Jaén a mediados y finales de los 80, colaborando en grupos como la Avutarda con Blas Moya, Juan del Arco y Lola Vico, entre otros. Más tarde creó la Asociación Cultural Imprevisible (hoy Creativo Imprevisible). Tras un paréntesis de ausencia en las letras, comenzó a escribir poemas y relatos en un blog perteneciente a una Web especializada en Ecoturismo del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas; “El Blog de Miguel” el cual obtuvo los primeros puestos nacionales en los varemos blogueros. Cerrada la Web, decidió abrir unos blogs propios; uno de poesía y relatos “Sauce Llorón” y otro de senderismo y vivencias en la naturaleza, con una marcada prosa poética, “El senderista loco.” Ha colaborado con poesía y relato en el Portal literario “El Recreo. Participó por algún tiempo con la el movimiento Slam de Jaén. En 2014, fue designado por “La plataforma por la protección de la Sierra Sur de Jaén”, como la voz poética del movimiento. Ha participado en diversas antologías digitales y en papel. Ha participado con su poesía en los dos libros editados por la Fundación Ana de Paz. En 2015 escribió e impartió la conferencia “Gloria Fuertes, poeta de guardia” en el Festival Internacional “Grito de Mujer” en Jaén, En 2016 escribe su segunda conferencia “Zenobia Camprubí, luz en a la sombra del Poeta”, ambas publicadas en la Revista Cultural Penélope, ha colaborado con artículos en la Revista Literaria Proverso. Durante varias temporadas fue colaborador con su poesía en el programa radiofónico Naturaleza Viva de UniRadio Jaén y tiene una sección “Disfrazado de Palabra” en la Revista del Diario Digital Linares28.Es colaborador de la Asociación Cultural Círculo Ánimas, Ecologistas en Acción, Iniciativas, andamios para las ideas. Es miembro fundador del Colectivo de Escritores y Poetas de Jaén “Oliversando”.
La leyenda de Lexy es su primer poemario.

28 de febrero de 2019

Los zapatos del indigente de Asunción Caballero.



   Quiero empezar mi reseñcon el título de este poemario que ya de por sí da prueba de una gran originalidad y efectividad, al producir en el lector como una especie de golpe, de sorpresa. Ello es debido a que las palabras “indigente” y “zapatos” no suelen ser material de poesía como lo son por ejemplo las flores, el amor o la muerte. Pero precisamente los “zapatos”, a pesar de estar dentro de un marco tan cotidiano, adquieren aquí un muy claro valor poético y la palabra se repite varias veces como la metáfora esencial de este libro.
“La suela de los zapatos”es además importante estructuralmente, pues forma la segunda parte del poemario, al igual que “El indigente” constituye la tercera parte, con fragmentos numerados y sin títulos.
   La primera mención de los zapatos se halla ya mucho antes en “Poesía” en que la autora parte de la “línea quebradiza” descrita por Kafka como “el camino” a seguir y dice: “Construyes -para mis zapatos - un camino de cristales labrados con reflejos.Habla del gran esfuerzo de andar, pero de que le han dado un puente y que sus pulmones llevan su voz sobre sus pies. Los pies al igual que los zapatos aparecen también aquí como los portadores de su cuerpo y de su espíritu.
   En otro poema Asunción toma el doble significado de la palabra “planta”, para describir el andar, el movimiento humano en su totalidadSuelo sembrar cada mañana - la planta de mis pies - al levantarme - para que me reflorezcan poemas - bajo los tacones
   Otros poemas subrayan igualmente esta visión del que camina y camina errante: .siempre viajera en tus” zapatos - El mejor momento para “comenzar a desgastar sin miedo - la suela de los zapatos.




Y el alma perdida - entre zapatos de gamuza. - Todo ello le devuelven - los cristales de la habitación. El campo semántico de los poemas culmina, como ya hemos visto, en el “caminar...” con las frecuentes repeticiones de: “tacones, pies y zapatos”.
   En la obra poética de Asunción Caballero se reconocen dos vertientes muy marcadas: Por un lado una poesía intimista, inquisidora y sincera, en que describe su vida y sus preocupaciones muy actuales del siglo XXI: tareas que hay que realizar y de las que uno quisiera desconectarse, sus dificultades con la técnica de ambivalentes consecuencias, su desconfianza hacia un Dios salvador, la pregunta que la atenaza de por qué no llora nunca su hermana, etc. Y al mismo tiempo muestra su obra un gran compromiso social con los pobres, los necesitados, todos los heridos de nuestra época. Su empatía llega hasta el punto de que se reconoce a sí misma como a uno de los indigentes, así en los versos siguientes:


   “Para ser persona, - hay que llorar con el afligido,- reír con el ilusionado, - calzarse los zapatos del indigente - y desterrar la soberbia del poderoso.


   Y lo mismo se constata también en otro poema: Dime vida, - si alguna vez sentiste dolor al descubrir, mis zapatos - de indigente."




En muchos casos va más allá de lo personal, apoyándose en citas de seres que la inspiraron como por ejemplo Federico García Lorca, Fernando Pessoa, Ana Rossetti y Rosa Luxemburg: Ésta escribió: “Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que está ocurriendo.”Esto mismo es lo que hace Nuestra poeta también, denunciando el destino de los niños hambrientos, drogados, las mujeres maltratadas, los suicidios de jóvenes, los drones y otros horrores como las mutilaciones genitales de niñas en algunos países. La inquietan muy especialmente las injusticias contra la mujer y es uno de los portavoces más activos en el movimiento de “Mujeres poetas internacional. 
   La autora expresa toda la carga, pero también el orgullo de una emancipación femenina total, aunque ésta a veces pueda implicar la soledad,”como lo dice Monique Wittig en la cita que precede a la segunda parte del libro: “Hubo un tiempo en que caminaste sola, - escribiste sola, estudiaste sola – te vestiste sola.Recuerda ese momento.” 
   Otra gran preocupación de nuestra poeta es el deterioro asfixiante del medio ambiente, que sintetiza en los dos versos siguientes en mi opinión magistrales: “He visto envejecer al aire – he visto las arrugas en la piel del aire.


Autora de la reseña :

Pilar Baumeister Andreo

Doctora en Filología Alemana e Inglesa por la Universidad de Colonia

Poeta y escritora de relatos 

Últimamente ha publicado en español el libro de relatos  Dos países que se quieren 




*Para leer más sobre  "Los zapatos del indigente"  pincha   AQUÍ 


21 de febrero de 2019

Invierno, Rick Bass

Alerces y uapitís. Los vientos chinook. La llegada del frío. La preparación que requiere la nieve. La soledad. La plenitud. 
Suena lejano y más en estos días en los que febrero se ha transformado en primavera pero se agradece que te lleven de la mano a conocer otras formas de vida a las que, probablemente, no vayamos nunca. 
"Ama el invierno. No lo traiciones. Sé fiel. 
Cuando llegue aquí la primavera, ámala también, y después el verano. 
Pero tienes que ser leal al invierno en toda su magnitud (en toda su magnitud y con sinceridad) o te verás tirado en la cuneta, ansiando una primavera a la que aún le falta mucho por llegar, y el invierno te habrá abandonado y en su lugar tendrás la fiebre de la cabaña, la peor. 
Cuanto más frío hace, más tienes que amarlo. 
[...]
Hay que aprender a amar el frío, el inverno. Si amas la tierra, el paisaje (si de verdad amas la tierra), puede que descubras que eres capaz de amarlos, sobre todo, en invierno."