20 de enero de 2022

El reflejo de la verdad

    

Reseña de La dualidad de los espejos, de Asunción Caballero

Por Lucrecia López Guirao




           Autora: Asunción Caballero

Prólogo de Esther Peñas

ISBN: 978-84-17857-14-1

           Temática: Relatos de denuncia social…

Formato: 145 x 215 mm

Páginas: 122 B/N

Idioma: español

Lengua: castellana

Primera edición: septiembre 2020

Depósito legal: M-24293-2020


El espejo es un pretexto literario que va más allá del simple objeto. Su presencia en miles de obras, ejerce una gran atracción y emana un extraordinario misterio. Autores como Virginia Wolf, Alan Poe, o Borges, han escrito sobre él. Para Borges el espejo es el símbolo por excelencia de la representación de la realidad. Una representación fiel sólo en apariencia.

Para algunas civilizaciones antiguas los espejos reflejan “la sombra del alma”. Esta podría ser una de las particularidades del libro de relatos de Asunción Caballero, La dualidad de los espejos, por los personajes de estos relatos, en los que queda al descubierto su yo más íntimo y personal, pudiendo conectar a veces con un yo trascendente y espiritual.

Como en una película de film noir, a través de estos cuentos, se van sucediendo una serie de personajes con los que la autora nos muestra el mundo que la conmueve y la agita.

La mayoría de las historias de este libro no son lo que parecen ser, y la imaginación sigue su curso hasta desembocar en los más sorprendentes y enigmáticos finales.

En otros cuentos, sus personajes reflejan la dura realidad de miles de mujeres sometidas física y psicológicamente, que han de desempeñar el papel que se espera de ellas. Una realidad encriptada, donde la que la autora ayuda a sus personajes en la búsqueda de una solución, bien persiguiendo una nueva vida, bien en un reencuentro consigo mismas.

Asunción Caballero nos hace sentir en sus relatos, algunos de ellos en modo de diálogo interior, esa empatía manifiesta con cada uno de sus personajes. Siendo capaz de ponernos de una manera magistral en la piel de todos ellos, sin escatimar en detalles que en ocasiones nos estremecen, incluso nos horrorizan.

Siempre hay un reflejo a través de ese espejo que nos plantea la autora, es la verdad. La verdad que nos dice que hay que romper con lo miserable de la vida; la verdad de que nadie merece ser tratado con maldad, y menos aún, por la madre; la verdad de que un padre maltratador consigue que su hijo siga sus mismos pasos. La verdad de que necesitamos encontrar la verdad.

En algunos cuentos sus alusiones al espejo nos presentan realidades como la edad de una persona, el lado oscuro del hombre o la fuerza del amor. Otra de las singularidades de este libro es la forma con la que la autora nos presenta estos relatos, con un gran lujo de detalles y un realismo extremo.

Queda patente en esta obra la vena poética de la autora, con la que rocía de forma intermitente cada una de sus historias. Metáforas que nos ayudan a meternos en el contenido de los relatos: ocupaste el cuerpo de un sapo y mostrarte el pantano que te habita, algunas nubes se han puesto su traje más oscuro, u otras que los adornan y los embellecen: la luna cedía su trono al sol.

Asunción Caballero lleva dentro de sí las palabras. Las mima, las cuida, las protege y de ellas nacen documentos gráficos como este, o grandes libros de poemas, otra de sus fascinantes creaciones.

       


                                                                                            LucreciaLópez Guirao
Autora de narrativa y de poesía.


 

Más información sobre el libro en: 

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Asunción Caballero Mascab. Cabeza de Buey, Badajoz (España). Se ha dedicado profesionalmente a la pedagogía infantil y es autora de narrativa y de poesía. Ha publicado los poemarios Las mujeres que habito (2015); Pronombres (2016); Los zapatos del indigente (2018); Agua (2021) y el libro de relatos La dualidad de los espejos (2020).

24 de diciembre de 2021

Feliz Navidad


 


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 FELIZ NAVIDAD 

21 de diciembre de 2021

Decirte que de Lola Deán


 

El pasado viernes, día 17 de diciembre, en la biblioteca Francisco Umbral de Majadahonda  se presentó el poemario "DECIRTE QUE " ( Editorial  Nuevos Ekkos . Col. La palabra inquieta)  de LOLA DEÁN.

La presentación estuvo a cargo de la poeta Montserrat Fernández Mateos  y aquí os dejo las palabras que dijo sobre el libro a modo de reseña del mismo.


Todos los que estamos aquí conocemos la trayectoria artística de Lola. Cuenta con dos novelas y once poemarios que ya han visto la luz, y varios más en preparación. Hoy presenta el más reciente, una serie de poemas, casi cartas líricas agrupadas bajo el título “Decirte que”, como si se dirigiera a un receptor conocido y retomara la escritura después de hacer un alto para continuar con lo que estaba contando. Después de leer el fantástico, poético y bien documentado prólogo de Miguel Deán Rubio, os daréis cuenta de que queda poco que añadir a éste, por ahora, último trabajo publicado de tan prolífica y singular poeta. 


De izquierda a derecha Lidia González ( La editora),  Asunción Caballero (directora de la colección La palabra inquieta), Lola Deán ( la autora )  y Montserrat Fernández(poeta)


Acerca de la gestación, cuerpo y estructura del Poemario, os hablará ella misma con más criterio. Yo me centraré en su quehacer versal y en lo que nos proyecta al sumergirnos en sus poemas. Si hay algo que aprecio y valoro en un autor, es que sea original, que tenga voz propia, un estilo definido e inconfundible que distinga su sello personal. Leer a Lola Deán es reconocerla en método, tono, vocablos y andamiaje, tan genuinos, en su forma de versar harto peculiar. Cuida su expresión con una escrupulosidad que nos obliga a detenernos y centrarnos en las palabras desabrigadas de artificio, cuando quiere remarcar algo, incluso prescinde de preposiciones, conjunciones, artículos u otros elementos ilativos y complementarios para dar más fuerza y no distraer la atención del lector. Es tan escueta y ahorradora de palabras, que parece pasar de puntillas sin hollar los versos; nada más lejos de esta falsa impresión. Tras su contención y levedad, rastrea a conciencia, sin parpadeos su ojo vigilante, con mirada crítica que busca la herida, pone el dedo en la llaga y lo retuerce, pinta el resultado con sus colores preferidos, lo adereza con aroma floral y nos lo muestra en poemas inofensivos en apariencia. En la profundidad de la verdadera sencillez, anida un semillero de interrogantes y un diccionario de posibles respuestas. Lola no se deja caer en la molicie de un tema predeterminado, poemado y exprimido hasta la saciedad. Expone una gran variedad de asuntos; cualquier materia es susceptible de su atención, lo único fijo en su poesía es el estilo que la caracteriza. Requiere la atención del lector, sin transiciones, obviando la exposición y el nudo; como si estuviésemos leyendo un telegrama, nos presenta directamente el desenlace, después de pasar por su rígido cedazo, por el filtro que nos encauza sin circunloquios hacia el centro de su reflexión, al meollo de su idea exacta. 


De izquierda a derecha Asunción Caballero (directora de la colección La palabra inquieta), Lola Deán ( la autora )  y Montserrat Fernández(poeta)







Dice: “la muerte va escondida entre las zarzas. Ha venido a quedarse sin permiso”. O: “la esperanza se sirve sorbo a sorbo en cada esquina”. No cabe más contenido y concisión en estos asertos. En su poema “Sonrío”, dice: “Hay sensaciones imposibles de plasmar en el papel”. Sin embargo, además de plasmarlas, las saca a flote, quedan prendidas al aire del verso y nos instruye en emociones cuando somos demasiado perezosos para indagar por nuestra parte. En un acto de prestidigitación, engloba afectos, pesares, pasiones, naufragios, con la facilidad de quien hace, por ejemplo, la lista de la compra. Pulsa la tecla precisa para hacernos reaccionar, ante imágenes desnudas de afectación y sofisma. “Esa ventana tan impenetrable, la puerta tan cerrada”. No se recrea en reclamaciones de plañidera, es la suya una demanda coloquial, sin reproches ácidos, como quien ha superado y asumido sin aspavientos los reveses que se le han presentado y los ha encajado con un estoicismo admirable: “Vas muriendo, sin más, porque la vida es tan oscura, a veces”…“pasa la vida, ensueños y quimeras, se van por la ventana”. “Estoy muerta, pero ando como un vivo en esta vida”. Al haber vivido gran parte de su infancia en una isla, tiene especial debilidad por el mar. “El mar… insospechado, fogoso, sin barreras, recto”. Como tantas otras personas, su sensibilidad y amor por la Naturaleza, la lleva a sentir una gran fascinación por él, que refleja en todos sus libros, en alusiones recurrentes, cantando la maravilla de un paisaje, siempre igual y a la vez cambiante, que deja sus historias varadas a nuestros pies: “Felicidad es pulsar ese mar recóndito”. También es frecuente en su vocabulario poético la palabra naufragio, que utiliza para referirse a cualquier fracaso o frustración, no sólo en un contexto marino, lo que da idea de la influencia en su obra del mar siempre misterioso, del océano profundo, con toda la imaginería que despierta su inspiración. Otra característica suya es el canto esperanzado tras la queja y el lamento: “… en el asfalto creció una margarita entre dos rosas. Huele a espliego”. También se arropa con el recurso que le ofrece su alma poética: “Cuando el cerebro va contra corriente… sólo cabe escribir un poema”. 

La autora firmando 
Esperemos que su cerebro siga yendo contra corriente y no tenga más remedio que sofocar su rebeldía y rescatarlo con las riendas de sus poemas, que con mucho gusto seguiremos disfrutando. Muchas gracias.


                



   Montserrat Fernández Mateos    

                    Majadahonda, 17 de Diciembre de 2021

         

El enlace de compra:

https://www.editorialnuevosekkos.es/producto/decirte-que/

Lola Deán 

Madrileña vinculada familiarmente a Cascante y la Ribera Navarra. Estudió periodismo y trabajo social, desarrollando su profesión en la función pública.

Escribe desde muy joven y entre 1973 y 1975 perteneció al Grupo de Poesía Aitzkora. Sus primeros versos se recitan en el Ateneo de San Sebastián y se publican en algunos diarios vascos. En 1981, participa en el libro Poemas (primera selección de Nuevas Voces) en la Editorial Torremozas, obra por la que recibe la felicitación, entre otros, del poeta Jorge Guillén y se dan lectura en el Ateneo de Madrid y en la Facultad de Filosofía y Letras. Desde 1985 ha recibido distinciones y diplomas por su participación en numerosos encuentros poéticos.

Actualmente coordina la tertulia poética La flor de cristal, junto al también poeta Eduardo Benítez, con quien organiza los Encuentros poéticos de Majadahonda (Madrid).

Tiene publicados los poemarios Antología de poetas de Madrid (2013); Tiempo y vida (2014), con tres ediciones; Solo los locos dan sabor a la vida (2015); Versos de azúcar y sal (2016); Vida y tiempo (2017); Si el verso o la palabra fueran alma (2018); Mil maneras, Parte I (2019) Parte II y III (2020); Crisálida (2021); y las novelas Fantasma de casona (2018) y La casona (2021).