7 de noviembre de 2012

A pesar del silencio

Mi amigo virtual Alberto Boutellier Caparrós tuvo la gentileza de enviarme un ejemplar de su segunda novela A pesar del silencio, cuya lectura acabo de finalizar, de la que a continuación voy a tratar de hacer una pequeña reseña.


Fernando Arbizu, el silencioso protagonista, está sumido en un coma profundo e irreversible como consecuencia de las graves lesiones producidas por un accidente de tráfico provocado por un traficante de drogas regente del Búho Azul, un club de alterne.

Dora, la abnegada esposa de Fernando, tendrá que afrontar, además de la desoladora condición de su marido, la nueva situación económica sobrevenida. Encuentra la ayuda interesada del jefe de éste, un atractivo donjuán, que le proporciona trabajo pero que desea llevársela a la cama. Recibe el apoyo incondicional de Ángel, un joven abogado que termina enamorándose de ella. Dora se debate entre el intenso amor, casi enfermizo, a su esposo y el incipiente sentimiento que brota dentro de su corazón hacia el solícito letrado.

Incardinada en esta historia de amor, una trama de traficantes de drogas, una compañía de seguros que intenta eludir sus responsabilidades y una serie de sujetos mafiosos y violentos acompañan al lector que se ha visto seducido por el relato desde las primeras líneas, hasta desembocar en un desenlace inesperado de ese incombustible amor conyugal y la maraña de la actividad delictiva.

En mi opinión, la trama está bien urdida y resuelta. Relatada con un verbo fácil, sencillo y directo, sin concesiones de ningún tipo, ni siquiera en las coyunturas eróticas y de violencia, que también las hay en el corto trayecto de sus doscientas doce páginas. Introduce además el autor la inquietante tesitura de que Fernando, aun encontrándose en estado de coma, escucha, razona, piensa y quizá hasta ve en su absoluta inmovilidad, aunque no pueda comunicarse.

Como es habitual en mí, no pretendo hacer un informe sobre los valores literarios de la novela de Boutellier. Ni se, ni quiero. Simplemente deseo trasmitir mis impresiones sobre la lectura que he realizado. Como siempre, la crítica literaria la dejo para aquellos que tienen más conocimientos que los míos.

2 de noviembre de 2012

Cinco horas con Mario, Miguel Delibes




Cinco horas con Mario, Miguel Delibes


Contaba Miguel Delibes que empezó a escribir su novela con Mario como protagonista principal y un narrador en tercera persona.  Cuando llevaba un montón de páginas se dio cuenta que no funcionaba esa voz, tampoco podía escribirla en primera persona por el tipo de personaje que la censura rechazaría en aquellos años, entonces pensó hacer un experimento narrativo. Utilizaría la voz de Carmen Sotillo, en un monólogo dialogado con su difunto marido, al que le lanza preguntas sin respuesta posible, mientras relata episodios de su vida en común dejando ver su enorme frustración como mujer durante los veintitrés años de su matrimonio.

Según palabras del propio autor sobre el libro
“En la historia de Menchu y Mario hay sucesivos enriquecimientos, pero escasos progresos. Es una historia varada; no anda. Yo podía haberla dejando en la mitad o haber seguido hasta el infinito”

 En la introducción de Antonio Vilanova cuenta, que Delibes llevó a cabo una proeza narrativa al dar vida simultáneamente a los dos personajes de la novela a través del monólogo.  Por un lado está Mario, a quien la viuda se dirige como si viviese todavía, en  un íntimo soliloquio por medio del cual habla mentalmente con un interlocutor pese a que ya no puede responderle. Por otra a Carmen, dolorida y patética imagen de una mujer frustrada por el fracaso de su matrimonio, caracterizado por la insatisfacción sexual y la incomunicación sentimental, que no le ha impedido ser madre de cinco hijos. Y víctima al propio tiempo, de la absoluta incompatibilidad de caracteres que la ha distanciado de un marido del que ya no parece estar enamorada, ante el cual muestra un evidente complejo de inferioridad, pero de cuya conducta personal y  humana se siente profundamente avergonzada. Un marido cuyas ideas políticas, impropias de la clase a que pertenece, le parecen totalmente equivocadas y  cuyas preocupaciones éticas de moralidad pública y justicia social no comparte ni comprende.
A través del largo monólogo interior de Carmen,  repetitivo, incoherente y deshilvanado, cuya ininterrumpida enumeración de quejas y agravios revela  la existencia de unas preocupaciones recurrentes y obsesivas. Durante la narración le llama: zascandil, zoquete, adoquín,  haragán, botarate, tonto de capirote, pedazo de alcornoque…
Y es que, a pesar de la intención deliberada del autor, que se ha propuesto hacer de Carmen un personaje francamente odioso y negativo, la verdad  humana que encierra, su arrolladora vitalidad, y su fisonomía inconfundible de personaje típico, perfecto exponente de las ideas y creencias tradicionales, vigentes en un determinado momento histórico dentro de la clase social a que pertenece, la han convertido en uno de los caracteres más logrados y certeros de la novelística española de postguerra. Por sorprendente y extraño que parezca, el secreto de este logro estriba en que el autor, consciente de haber cargado excesivamente la mano al perfilar los rasgos negativos que caracterizan a ese personaje, se ha esforzado al propio tiempo en mostrar las causas que determinan y justifican la mayor parte de sus reacciones negativas, para que podamos comprenderle.
Desde el punto de vista humano, se trata de una mujer buena y honesta, que ha sacrificado su vida entera a sus obligaciones de ama de casa y madre de familia. Una mujer reprimida e insatisfecha en sus aspiraciones económicas y en sus deseos de figurar socialmente, que se ha mantenido siempre fiel a sus deberes de esposa, pese a la apatía sexual que le reprocha con insistencia a su marido y a los frecuentes requerimientos de que ha sido objeto por su llamativa belleza física. Mujer inculta por falta de una instrucción adecuada, que oculta su profunda ignorancia bajo el superficial barniz de distinción de una niña bien y sus buenos modales de señorita.
Carmen Sotillo acapara la atención del lector y convierte su frustración humana y social de casada quejosa e insatisfecha en el tema principal del relato. Apareciendo como la víctima de un matrimonio desigual y equivocado, entre personas pertenecientes a una misma clase social, pero educadas en distintos ambientes y adscritas a ideologías contrapuestas y antagónicas, correspondientes a los dos bandos en pugna durante la guerra civil.

Fragmento capítulo XXIV:

“Y no creo que ande mal de los nervios por eso, cabeza dura, que muchísimas veces pienso que tú estabas bien cuando estabas mal, y mal cuando estabas bien,  aunque parezca un despropósito. Los nervios, los nervios..., Los nervios salen a relucir cuando se está demasiado bien,  eso, cuando uno tiene todo resuelto y vive sin preocupaciones. Entonces salen los nervios y todo lo que tiene que salir, que no sé a santo de qué esa perra…”


28 de octubre de 2012

Los recuerdos de David Foenkinos


TITULO : LOS RECUERDOS
Autor : David Foenkinos

Este es el segundo libro que leo de este autor. El primero fue "La delicadeza" también reseñado en este espacio. "Los recuerdos" es un libro que  nos introduce en el mundo de pequeñas imágenes o pensamientos que almacenamos a lo largo de nuestra vida, y por su relación directa con nuestro devenir por el mundo, reaparecen en un momento determinado.

 El narrador, en primera persona, cuenta su propia historia, que comienza con el ingreso de un ser muy querido, su abuela, en una residencia de ancianos. Su abuelo acaba de fallecer, el protagonista se siente en deuda con ella, y decide  visitarla  a menudo con el objetivo de intentar recuperar el tiempo perdido. A partir de ahí, la trama se va desarrollando alternado un recuerdo en cada capítulo. A veces, puede ser algún suceso que su memoria rescata al hilo de los acontecimientos que se suceden, u otras puede ser un recuerdo relacionado en homenaje a algún pintor, artista, filósofo o escritor, tales como :  Van Gogh, Mastroianni, Nietzsche, o Scott Fitzgerald.

El protagonista muestra durante todo el libro una relación bastante fría y distante con sus padres, y nos muestra su dolor por todo aquello que tiene relación con su abuela. Gracias a una pequeña locura de ésta, conoce a una mujer, y se enamora de ella, y es ahí, donde la felicidad toma protagonismo en su historia, de forma contrapuesta al sentimiento de duelo por una muerte casi anunciada. 

Amor, recuerdos, humor, nostalgias, felicidad, digresiones y sentimientos : todos esos ingredientes, David los mezcla con una prosa aligerada y sencilla que puede someterse a  varias lecturas, pero en la que asombrosamente el lector puede encontrar un sitio para sonreir más que para llorar. En  mi caso, la facilidad de Foenkinos para arrancarme una sonrisa : puede consistir en la contemplación a través de sus palabras de un cuadro horroroso de la vaca de un pintor casi-anónimo, o en la primera frase que el padre del protagonista dijo a su futura mujer en el momento de conocerla : "Es usted tan guapa que prefiero no volver a verla nunca más".

En definitiva, mi admiración por este libro no se circunscribe a la historia en sí misma, que es sencilla, sino a la grandeza del autor por cómo nos la transmite, cómo la muestra y.... cómo consigue que nos sintamos en buena compañía (frase esta última de Bernard Pivot). 

David Foenkinos nació en París, en 1974. Ha publicado cómics y tres novelas, además de ser un músico especialista en jazz. Como escritor, Foenkinos logró un gran éxito con "El potencial erótico de mi mujer (2004), "En caso de felicidad" (2007), y "Nos separations (2008). También ha obtenido el Premio de la Fundación Hachette 2003, y unánimemente es reconocido por la crítica francesa como el mayor exponente de la nueva generación literaria. De su último libro "La delicadeza" vendió más de un millón de ejemplares en Francia y cincuenta mil en España, según mis últimos datos. (Pude ver la película, que lleva el mismo nombre y...no me decepcionó). 



Espero que os guste,