27 de julio de 2012

Viaje de invierno.




Viaje de invierno de Amélie Nothomb es una novela corta que, como toda su obra se hace demasiado efímera.

Cuando le has cogido el gusto a su singular microcosmos, te das cuenta de que sólo faltan unas páginas para terminar.

Pero es muy fácil engancharse a esta autora, donde abundan los diálogos y quizás falte algo de descripción (pero a veces gusta imaginar uno mismo las cosas).

En su obra y sobre todo en esta novela, Amélie suele utilizar un profundo estudio sobre el significado de los nombres propios, como ocurre en su novela Diccionario de nombres propios, (que aún no he tenido la suerte de leer).

El título y la portada son de lo más sugerentes.


Mark Rothko: "Blue and gray", 1962.

Lo primero que nos remite Viaje de invierno es a la obra de Schubert, que el protagonista nombra durante toda la novela.


Lo segundo es la presencia del mayor icono de París, la Torre Eiffel que, a lo largo de la historia vamos descubriendo cuál es su significado.

Pero lo más impactante es el comienzo:
Un hombre se dirige al aeropuerto a las 8.30 para, durante las horas de espera escribir sus memorias, que nunca serán leídas tras su muerte (salvo por nosotros), ya que deja muy claro desde un principio que se dispone a hacer estallar el avión a las 13.30. Y lo va a hacer por amor.

Sin saber cómo ni por qué, el protagonista nos remite al comienzo de la historia y al hecho por el que pretende suicidarse de tal manera, y ella es la dama de sus pensamientos, la mujer de su vida, su frío y dulce amor...


                              
Joan Miró: "Bailarina", 1925.

De una manera increíble, Amelie Nothomb logra hacernos sentir el frío clima del barrio de Montorgueil, donde el protagonista conoce a la joven.

A ambos les une un vínculo mágico, relacionado con sus nombres y su pasado.

Ambos se aman pero no pueden estar juntos, sin embargo él es feliz pues, experimentar el amor ya supone un triunfo.


Reflexiones filosóficas en primera persona sobre el amor, la vida, la muerte y el odio (Odio el odio y, sin embargo lo experimento); viajes a través del espacio y del tiempo en frías habitaciones mediante hongos alucinógenos que describen mundos subterráneos e infinidad de colores (Tengo una exposición de arte contemporáneo en mi cabeza); conexiones metafísicas de los nombres y frío, mucho frío es lo que abunda en esta excelente novela.

Tanto frío que, según piensa nuestro protagonista: Enamorarse en invierno no es una buena idea. Los síntomas son más sublimes y más dolorosos.


Vassily Kandinsky: "Yellow, red and blue", 1925.
                                                            

Le agradezco a Amélie Nothomb las aportaciones de nombres de artistas contemporáneos, y la excelente “descripción” de ese tremendo Viaje.

También debo decir que, como gran aficionada a su obra, he comprobado mediante una repentina e increíble complicidad escritor-lector cómo en sus novelas abundan multitud de rasgos biográficos de su vida (pues la otra mitad de su obra es estrictamente biográfica, por lo que resulta muy fácil conocer a Amélie Nothomb).

Sin embargo, debo reprochar a quien escribe sus sinopsis que dan demasiada información para lo corta que son sus novelas, tanto que a veces el final es esperable.

Ha habido novelas de esta autora que me han encantado, pero los finales no solían convencerme, sin embargo, este me ha gustado muchísimo, y os la recomiendo encarecidamente, sólo que sus 117 páginas se agotan en una sola tarde.

Lástima, pero lo bueno no necesita adornos si está bien hecho, y Amélie Nothomb, contando lo necesario ha sabido llegar hasta mí.



Jean-Marc Nattier: "Henrietta of France as Flora", 1742 .


Aquí os dejo una pequeña pero preciosa conversación entre los dos amantes (página 82):

Me dispuse a guiarla para asegurarme de su connivencia:
- ¿Habías visto alguna vez algo tan excesivo como este color? Sumérgete en él, siente cómo existe. Llénate de este azul Nattier.
- ¿Nattier?
- Es un pintor francés del siglo XVIII. Creó ese color. Imagina lo que es inventar algo así.
- Es tan hermoso -susurró ella.
- ¿Por qué hablas en voz baja?
- Porque es tan hermoso que a la fuerza tiene que ser un secreto.
Me reí: entendía lo que quería decir.



Nicolas de Stäel: "Marine", 1953.

24 de julio de 2012

Sorteo: El bolígrafo del gel verde




Interrumpimos las publicaciones que estaban programadas de nuestras reseñas, para informar a los autores y lectores de Leo y Comento que Eloy Moreno, autor de la novela El bolígrafo de gel verde, del que recientemente este blog ha publicado una reseña, contento tanto por la misma, como por la participación de los comentaristas, nos da la oportunidad de sortear  un libro dedicado por él, entre nuestros lectores.

En el sorteo participarán los autores del blog y todos los lectores que hayan comentado en nuestro blog durante el mes de julio que es cuando se ha hecho la reseña.

El nombre del ganador del concurso se publicará el día 4 de agosto y será el propio autor quien  le mande el libro dedicado.

Agradecemos  a Eloy Moreno  el detalle que ha tenido con nuestro blog y,  desde aquí, le enviamos un fuerte  abrazo.



La administración del blog



20 de julio de 2012

"LA FALTA". Paula Izquierdo.


Alianza Editorial, 2005. 207 págs.



Parece que los protagonistas de las novelas que comento aquí últimamente estén siempre deseando escapar, huir de algo o, al menos, intentarlo. Espero que esto no parezca un reflejo de mis vivencias personales...



Ese es el caso de Pablo, el personaje principal de esta excelente novela: un psiquiatra de éxito, con una vida ordenada que, de repente inicia su particular catarsis, escapando simbólica y físicamente desde el centro hasta una zona periférica-marítimo-desértica fácilmente identificable.

"Quizá si no hubiera vivido como he vivido, no estaría aquí. Tal vez mi vida hasta ahora haya sido una especie de preámbulo, de prólogo, un ensayo general para esta actuación final. O quizá la vida esté hecha de prólogos sucesivos, fragmentarios para la única actuación decisiva: la muerte."

"Poco tiempo después de separarme, recuerdo que mi amigo Rafael también se separó de su mujer, con la que llevaba casado más de veinte años. Recuerdo que hablamos de cómo se encontraba y que me dijo que de lo único por lo que sentía nostalgia era de su lugar en el sofá frente al televisor. Él no lo reconoció en su día, pero creo que esa forma tan frívola de expresar cómo estaba implicaba algo mucho más profundo."


El otro personaje, destacadísimo, es Sara: la hermana escritora de Pablo a la que éste (diez años mayor que ella), sólo empezará a conocer de una forma "indirecta" pero tremendamente impactante para él.

Como suelo hacer, transcribiré algunos fragmentos de los que más me han llamado la atención. Especialmente, las palabras de Sara referidas al acto de la Escritura:

"La escritura es la porción de masoquismo que todo ser humano necesita."

"A veces tengo la sensación de que los escritores estamos poseídos por una suerte de maleficio. Es como si con cada novela quisiéramos descubrir una parte distinta de nosotros mismos, cuando en realidad es siempre la misma. Este pensamiento me bloquea. Me deja atónita. Pierdo el sentido del ritmo. La música que quiero otorgar a mis frases, y que nadie escuchará, no suena en mi cabeza."

"Intento apresar las palabras, pero se me escurren de las sienes. Sigo siendo una principiante. Pienso que esta vez me voy a estrellar, no es la primera vez que me pasa. Cada vez que empiezo a escribir una historia creo que no voy a poder y, sin embargo, no abandono, o no del todo, me someto, me dejo maltratar y pasado el tiempo, como si de un hecho prodigioso se tratara, llega un día en que la historia está acabada y yo vacía."


Ya leí hace bastante tiempo otra novela de Paula Izquierdo, "El hueco de tu cuerpo", que me gustó muchísimo. Hasta ahora no llegó a mis manos esta otra obra que cumple con las expectativas que tenía y que en ningún sentido me ha decepcionado.

Paula Izquierdo escribe con una prosa muy trabajada, a veces poética, a veces dura, acerada (de acero, de acera...): tal y como son algunos de sus personajes.

"Hay gente que cree que escribe para el bien de la humanidad, de la historia del arte o de la literatura. Yo, en mi caso, hacía tiempo que había descubierto por qué escribía; porque estaba esclavizada, sí, esclavizada por las palabras. Bien, pero entonces, ¿qué necesidad tenía de publicar? Simplemente, rellenando páginas y páginas de letras debería encontrar algo de sosiego. Sin embargo, esto no era suficiente, no me aliviaba. De este modo (...), llegué a la conclusión de que lo que necesitaba no era sólo soltar lastre, sino que iba un poco más allá; no sólo estaba acuciada por el deseo de desprenderme de las palabras, sino también necesitaba dárselas a los demás; que fueran ellos, los lectores, los que las soportaran."

"De hecho, cada vez que me he acostado con un hombre lo único que he sido capaz de pronunciar es el nombre de Dios. Daría cualquier cosa por describir ese a-pensamiento que me recorre desde la médula hasta la punta de los dedos en el tiempo arrancado del éxtasis."

"Reconozco que esta libertad que tanto he deseado en mis cuarenta y un años de vida es un propósito necio que no esconde sino una gran necesidad. Porque cuando me miro por dentro me doy asco, me contemplo las entrañas con estupor, y me pregunto si de eso estoy hecha, de espantosas, lúbricas, viscosas serpientes que se solazan en mis entrañas. Qué repugnancia."




Estas son algunas de las 
acepciones que nos ofrece el diccionario de la RAE. Cualquiera de ellas o todas a la vez, pueden ser válidas, apropiadas para justificar el título de esta novela:
- Defecto o privación de algo necesario o útil.
- Quebrantamiento de una obligación.
- Ausencia de una persona del sitio en que debía estar.




Las imágenes de arriba son de Joyce Tenneson.