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16 de julio de 2018

El Asesinato de Pitágoras




Nunca había oido hablar de Marcos Chicot.
Pero buscando algo ligero para las vacaciones, que mejor que un thriller aunque sea historico, decidí escojer éste que además estaba de oferta como e-book en Amazon.
El libro está bien. Muy leible si te gusta el género.
Se desarrolla, como era de esperar, en la antigua Grecia, alrededor del conocido Pitagorás y su circulo de alumnos o discípulos.
El autor nos presenta a Pitágoras casi como un Jesucristo que quiere expandir sus conocimientos y su poder por todo el mundo entonces conocido. Sus armas son las matemáticas y la geometría cuyo conocimiento es capaz de llevar las mentes y los espiritus a niveles a los que nunca llegaría un simple mortal.
Tras el asesinato de uno de sus más cercanos discípulos, potencialmente candidato a substituir a Pitágoras cuando este se retire, aparece en escena Akamenón, un egipcio que ejerce de detective privado y tambien poseedor de una mente maravilosa capaz de entender algunos de los secretos matematicos y geometricos que Pitágoras enseña a sus discípulos.
También es protagonista Ariadna, la hija de Pitágoras, para que no falte en la historia sus escenas de amor y sexo.
No voy a desvelar mas trama ni naturalmente desenlace.
El que quiera saber mas que lo lea.

Sobre el autor:
Marcos Chicot, madrileño nacido en 1971, ha sido finalista del Premio Planeta en 2016 con una novela titulada "El asesinato de Socrates"
Si como el título sugiere, se parece a esta, es de temer que el listón de los Premios Planeta esta bajando mucho.

14 de noviembre de 2013

EL ASESINO DEL AJEDREZ - Mercedes Gallego



Me gusta que me sorprendan. Me gusta descubrir escritores que no conocía. Salir de la rutina de leer siempre los mismos, para poder conocer distintos personajes. Y, aunque las situaciones puedan repetirse, ver la manera que cada escritor tiene para desarrollar una trama.
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El asesino del ajedrez es la primera novela que leo de Mercedes Gallego. Intuyo que no será la última.
La novela se sitúa en una época muy concreta: el momento de la transición de funciones desde la Policía Nacional a los Mossos d'Escuadra. Justo durante esos meses, aparece un asesino. Sobre el cadáver del primer muerto - un guardia urbano -  la policía encuentra una nota con una anotación que parece pertenecer a un movimiento del tablero de ajedrez: TR6xA y un cuchillo cuya empuñadura tiene forma de alfil de ajedrez.
El caso se le asigna a una inspectora con poca experiencia en la resolución de esta clase de asesinatos: Ramona Cano.
Pocos días después aparece otro cadáver en las mismas condiciones que el anterior, lo que les lleva a deducir que quizás se encuentran ante un asesino en serie. Un caso muy delicado que la inspectora Ramona Cano debe solucionar para evitar que sea transferido a los Mossos d'Escuadra y que dejaría a la Policía Nacional en una situación poco favorable.
Y aquí comienza la trama de El asesino del ajedrez que se mueve en la zona del Ensanche de Barcelona, cuyas calles conforman el tablero de una partida macabra.
La novela es muy amena, se lee con agilidad, sin parones innecesarios que ralenticen la lectura y el descubrimiento de la trama policiaca. Una lectura que engancha desde el primer momento porque está muy bien llevada. Mercedes va dosificando la información mientras nos adentra en los personajes que, por cierto, están psicológicamente muy bien perfilados. Son humanos, con todo lo que ello implica. Aquí no nos encontramos con héroes prefabricados que resuelven las cosas por  ciencia infusa. Los personajes, en especial las mujeres, tienen problemas personales, indecisiones, ganas de abandonar y caracteres fuertes. 
Por poner una pega - que ya la he comentado con ella - es que me ha llamado la atención que hay personajes secundarios que desaparecen de la trama de la novela, casi sin dejar rastro. Es el caso del subinspector Cañete que formaba pareja con ella y que le daba un contrapunto muy bueno. Pero cada escritor tiene la facultad de hacer intervenir a sus personajes cuando lo considera conveniente. O hacerlos desaparecer si cree que su función ya no es relevante para la historia.
Durante la novela Mercedes aprovecha para hacer incisos sobre situaciones de la actualidad. En este caso sobre los programas basura de la televisión. Esos programas que se hacen eco de asesinatos y que lo único que pretenden es subir su propia audiencia. Una crítica saludable y merecida sobre un fenómeno que no hace más que enturbiar la vida.

Otra de las cosas que me gustan es que la investigación recaiga en manos de una inspectora.  Así pues, solo añadir que El asesino del ajedrez es una novela muy recomendable para los lectores de novela policíaca  una lectura absorbente, bien escrita y muy bien documentada.




Mercedes Gallego - Blog de la autora

El asesino del ajedrez- enlace al e-book de Amazon

28 de septiembre de 2012

"LA LUZ DEL DÍA". Graham Swift.

Editorial Anagrama, 2003. 313 páginas.


Graham Swift está considerado como uno de los mejores novelistas británicos de la generación de los 80, junto con Julian Barnes, Martin Amis, Ian McEwan y Kazuo Ishiguro

Cuando iba a editar las etiquetas para esta entrada, dudé. 
Al final, me decidí por colocar las de Novela negra y Novela policíaca, porque lo es. 
Pero es muchas cosas más; podría haber añadido la de Novela intimista, o haber creado una nueva categoría: Novela gastronómica.

Empecé a leer a Graham Swift hace poco tiempo. Empecé con la considerada como su más lograda  novela y una de las mejores de los últimos años del siglo XX en Inglaterra: "El país del agua".

Después de esa obra maestra -llevada al cine con Jeremy Irons como protagonista- leí "Fuera de este mundo", "Mañana" y "Desde aquel día" y aún tengo reservada "Últimos tragos", también convertida en película.

Pero me he decidido por traer aquí y recomendar "La luz del día" por su casi perfecta estructura, porque encontré, sin saberlo en un principio, una maravillosa novela que recuerda en algunos aspectos formales a las mejores de la línea negra anglosajona: narración en primera persona, intriga hasta el final, protagonista atormentado y con "manchas" en su pasado.

Casi desde el principio, conocemos muchos de los hechos. Sabemos quién es el asesino (la asesina), quién es el asesinado (el marido de ésta); pero no el cómo ni el exacto por qué. 

Aunque, también casi desde el principio, conocemos el triángulo que da lugar a la tragedia: la esposa, profesora de lenguas extranjeras; el esposo, un ginecólogo de éxito; y la joven refugiada croata, alumna de la primera.

El protagonista, un detective privado contratado por la esposa y que había sido policía, va contándolo todo, con saltos en el tiempo: pasado, presente...



Enamorado de su clienta, la profesora asesina, y rodeado por una serie de mujeres que influyen en su vida: su hija, con la que lo une una especial relación afectivo-gastronómica; su secretaria, que fue su amante y que lo daría todo por él; su ex esposa, que tras 20 años de matrimonio, le dice adiós sin más.

Poco a poco, nos va desvelando los cómos y los porqués, como capas de una cebolla, hasta llegar a la última página. Él es el único que conoce todos los hechos pasados, presentes, de la excelente trama que va tejiendo el autor.

También es una novela acerca de "cruzar, atravesar líneas": sobre la sexualidad, sobre la homosexualidad, sobre la relación detective/cliente, sobre la relación detective/persona vigilada, o policía/detenido, o profesor/alumno...

Precisa, lacónica, lírica, profunda, da gusto leerla. 

No sé si es mejor despacito, para saborearla o rápidamente, para desentrañar el final y llegar a saber todo lo que sabe el protagonista/narrador.



Algunas citas:
"Amar es estar dispuesto a perder, es no tener, no guardar."

"Ir a visitar a alguien a la cárcel se parece a un breve ensayo de la cosa real, una breve idea del castigo. Las puertas se cierran detrás de nosotros. Un sistema -un olor- nos traga, nos registran, nos cuentan, nos marcan. Nos preguntamos vagamente si nos dejarán salir. Luego, cuando se acaba el tiempo, se produce un pequeño milagro. Regresamos -todo está en orden- por el camino por el que vinimos. Damos ese sencillo paso que no lo es tanto para los que se quedan dentro, un paso que para ellos ni siquiera es concebible.
Puede que a todos debieran obligarnos a darlos. Una especie de educación, un privilegio. Saber cómo es dejar el mundo y que después nos vuelvan a poner en él."



"En los aeropuertos hay canales y espacios vacíos y filtros; estar allí se parece a estar en una cadena de producción. Un enorme sistema de opresión que elimina toda aura o -por la misma vía- la realza. Tantas partidas, tantas llegadas: no se pueden distinguir un sencillo adiós de una agonía, amantes de amigos. La gente se excita, se abraza, se niega a separarse, se besa. ¿Qué significan esos ojos húmedos? ¿Que nos vemos el sábado que viene? ¿Que nunca volveremos a vernos?
Toda esta intimidad en público. Pero aquí no es algo desacostumbrado, es casi lo que corresponde.
Y, del mismo modo, es el sueño de un detective. Uno pasa a formar parte de la multitud, nadie se da cuenta de nuestra presencia, ni siquiera si pasara rozándolo.
Y, de todos modos, no hace falta ser detective. Se lleva en la sangre.
¿Quién no lo ha hecho alguna vez? De pie o sentado al borde de un gran espacio lleno de gente, mirando. Y quién, por el mero gusto de hacerlo, no ha escogido, como un espía, una silueta aislada, una pareja, y seguido cada uno de sus movimientos, de sus gestos, quién no ha intentado leer sus labios. Y quién no se ha preguntado: ¿cuál es su historia?"

"En la meticulosa y amorosa preparación de un plato hay (...) una especie de poder curativo."



Graham Swift.

8 de mayo de 2012

Con el agua al cuello, Petros Márkaris






Con el agua al cuello, Petros Márkaris
Tusquets editores 2011- 322 páginas


“Para un escritor es muy importante ser cronista de lo que está ocurriendo, de la realidad amarga de lo que está pasando” P. Márkaris.


No suelo leer novela policiaca ni de intriga, porque no soporto la tensión interior que me crea mientras la intriga  va dándome pistas con cuentagotas. Tampoco llevo bien que me tengan en ascuas durante trescientas páginas para resolver en apenas veinte. Me puede. Pero en esta ocasión  la estoy leyendo para comentar en el club de lectura del CAL.

El personaje principal es Kostas Jaritos, es un comisario que Márkaris nos muestra tanto en el plano laboral de la Comisaría, como en la intimidad de su hogar. La trama empieza con la boda de su hija y la posterior aparición de un banquero decapitado.

Tiene muchos personajes secundarios e imprescindibles, desde su esposa Adrianí, una mujer de fuerte carácter, su hija y su yerno y  todo el elenco de sus compañeros de comisaría.

Nos pasea por las calles de Atenas, metidos en tremendos atascos a causa de las manifestaciones. A bordo de su Seat Ibiza, con un GPS al que no hace caso. Un coche que compra por consejo del yerno que lo convence sobre porqué comprarse un SEAT y no un coche alemán, en un diálogo que no tiene precio. Viven el mundial de futbol dónde gana la roja y nos retrasmite la parte más emocionante ese partido inolvidable.  Es un personaje bastante peculiar, modesto, entrañable y astuto a la vez.

Creo que es una buena novela, sencilla, amena, incluso diría que muestra con precisión la situación actual no solo de Grecia,  en estos  tiempos duros que estamos viviendo. Pasa revista a los recortes a los funcionarios, las deudas de la gente de a pie, los trapicheos de los bancos y sus políticas abusivas, la inmigración y la política, mientras la leo siento como cortan las barbas del vecino. Va bien para despejar  la mente, trata los problemas económicos de forma que cualquiera que no sea economista los pueda entender.

Imagino que no es preciso haber leído las novelas anteriores de Jaritos/Markáris para sumergirte en su universo particular.

El final puede que sea un poco precipitado, no desluce una lectura interesante y con un toque de ironía, en la que nosotros los españoles de a pie, también Con el agua al cuello, nos veremos reflejados en muchos aspectos.

Copio este fragmento cuando le razona con su mujer, porqué no hace caso al GPS:

―Me paso el día escuchando las sandeces de los demás. Cuando no son órdenes de Guikas, son las del ministro. Esta voz es la única que me manda cosas y yo puedo pasar olímpicamente. Me levanta el ánimo. Lo que están un poco quemados en un puesto de trabajo necesitan un GPS  para desobedecerlo. ¿Ahora lo entiendes?

Y esta conversación madre e hija es muy emotiva:

―Vamos, mamá. Cada fin de semana los periódicos están llenos de recetas de cocina.
―Me lo imaginaba. Por eso te he traído un regalito. ―Abre el bolso y saca un pequeño cuaderno escolar―. Son las recetas de las comidas que te gustaban cuando comías en casa. Las he escrito a mano.
Katerina abre el cuaderno y echa un vistazo. Está escrito con aquellas letras de caligrafía redonda que enseñaban en las escuelas cuando Adrianí estudiaba primaria. Katerina se da cuenta. Se abalanza sobre su madre y la abraza con fuerza.