La novela de la que os voy a hablar hoy,
es un clásico del siglo XX. Publicada por primera vez en España en 1952 y
reeditada en el año que le da su título: 1984.
Ignoro si ha habido más ediciones
posteriores, incluso ignoro (soy una completa ignorante), si la novela fue
popular o a penas fueron vendidos unos cuantos ejemplares.
Deseo hablaros de esta novela por lo que
me transmitió cuando la leí, hace ahora veintiocho años...
Yo era apenas una niña, de eso me doy
cuenta ahora. Cuando la vida pasada se numera con dos cifras que ya andan por
las cinco décadas... Pero entonces, me creía una súper mujer. Acababa de
casarme. Decoraba mi primera vivienda, exploraba con el sexo, tenía un trabajo
que me satisfacía, amigos con los que divertirme y charlar. Tenía una vida por
delante y también, comenzaba a coleccionar libros.
Por esa época comencé a ampliar mi
biblioteca eligiendo nuevos títulos y autores en mi recién estrenado Círculo de
Lectores al que me asocié allá por diciembre de 1983 y del que me alimento
fielmente.
De aquellos primeros títulos data la
edición de la novela que os hablo, cuyo prólogo fue escrito por otro autor que
siempre admiré: Manuel Vázquez Montalbán. Quien subtituló a la novela como
"La literatura del Miedo". Y quien pensaba que Orwell había sido
demasiado pesimista al crear "(...) una maravillosa fábula de
moribundo frustrado porque ni la vida ni la historia, habían sido como él había
querido".
Sin embargo y pese al prólogo tan de
quitar importancia a una novela que en la época en que se reeditaba, no dejaba
de ser puro márketing ocasionado por el eminente y bisiesto 1984, así como los
acontecimientos impactantes del último trimestre de 1983 (accidentes aéreo en
Mejorada del Campo y en el mismo aeropuerto de Barajas, Incendio de la
discoteca de moda "Alcalá 20"), que ocasionaron el momento propicio
para su relanzamiento español..., la novela me impactó.
1984 está narrada en tercera persona, como os digo, sitúa su acción en un estado totalitario (Oceanía), donde el poder es el valor absoluto, nada existe que no pueda ser sacrificado para que el poder se nutra y nada, es más importante que la voluntad de conservarlo. Para mantenerlo, utiliza una aterradora vigilancia que se apodera de la conciencia y la vida de sus súbditos.
Habla el autor de un País imaginario que a
todos nos recuerda la Unión Soviética en época de la más estricta dictadura del
proletariado. Nos plantea una sociedad que vive sabiéndose observada y
escondiendo por tanto, su verdadera identidad. La población más joven, no conocen
de otro tipo de vida y los cerebros de las generaciones que vivieron parte de
sus vidas fuera del sistema que todo lo puede y observa, han sido lavados para eliminar
de ellos cualquier tipo de recuerdos. Aislados de la cultura y el libre
pensamiento, la población subexiste alimentándose de "el libro", que
adoctrina a la población bajo los intereses de sus gobernantes. Cambiando la
historia que fue por aquella otra que para el bien de la casta política,
debe ser.
Winston Smith, su protagonista, es un
funcionario del Ministerio de la Verdad, cuyo trabajo principal es reescribir el cambio de datos de acuerdo con el
interés de El Gran Hermano. Sin embargo,
algunos rayos de luz con posibles recuerdos, entran
por un agujero de su cerebro manipulado. La sospecha
se apodera de él y observa con pánico, cómo los esbirros del sistema (la
policía del pensamiento), van
modificando la historia.
Sufre claustrofóbicamente en el intento
por esconderse del ojo que todo lo ve: las cámaras de vídeo que constantemente
graban a la población civil en todos sus ámbitos. Incluso en el privado, quizá
más aún en este espacio. El visor, es como un gran ojo a cuya mirada
nada se escapa y bajo cuyo control, quedan todos los instantes de todas las
personas, durante todos los minutos de cada día. Para que nada se pueda
esconder a "el gran hermano", ése político encumbrado por el
bien de la patria que con el tiempo se convirtió en el verdugo de la población.
En
principio nuestro protagonista aparece como símbolo de la rebelión contra el
poder, sin embargo en la medida que se va contando la historia, vamos
descubriendo lo difícil que es ser una única oveja despierta en su rebaño.
La
novela nos hace un fabuloso análisis que ayuda a reflexionar sobre el poder y
la terrorífica dependencia que crea sobre los individuos de a píe.
Nada tenía que ver la novela con aquél
1984. Salvo quizá, el hecho de que los políticos deseaban hacer y deshacer a su
antojo (¿cuando no es fiesta?), a espaldas siempre de sus electores.
Aunque era época de transparencias democráticas y aún la corrupción no había
llegado al punto en que ahora se encuentra, si se veía el intento de que
algunas cuestiones políticas y sociales, se volcaran a la sociedad edulcoradas tras
un suave velo que nos conducía hacia la ignorancia, pese a los intentos de
algunos periodistas e informadores de nuestra época por mostrarnos siempre su
lado noble.
Sin embargo la política no es noble y las
conspiraciones palaciegas nunca dejaron de existir, ni lo harán, mientras haya
personas sensibles de convertir en dóciles y productivos borreguitos.
La novela de Orwell, lamentablemente está
de rabiosa actualidad. Debido a la tendencia a "re-escribir" la
historia que tienen muchos de nuestros políticos, con el único fin de
salvaguardar a su "casta" haciéndola cada vez más poderosa.
Sin preocuparse mucho por ése Winston
individual, que intuye el engaño. Porque un lobo por sí solo, es fácil de
cazar, evitando así que sus aullidos, "despierten" al gran rebaño.